El 29 de septiembre España entera irá a la huelga. Por lo menos es lo que afirman los sindicatos mayoritarios (Comisiones Obreras y UGT), que han declarado día de Huelga General. El motivo radica en la aprobación del decreto-ley de la reforma laboral, que entre sus aspectos más polémicos, incluye la reducción de la indemnización por despido improcedente de 45 a 33 días por año trabajado y la capacidad de despido de trabajadores "cuando de los resultados de la empresa se desprenda una situación económica negativa".
Desde un punto de vista social, está claro de que esta nueva reforma es un claro recorte de derechos de los trabajadores frente a los empresarios (y, sobre todo, los grandes empresarios, que son los que pueden "prescindir" de muchos trabajadores y que ahora les va a salir mucho más barata la maniobra), y que se debe de combatir a toda costa para que la clase media española no acabe perdiendo más poder adquisitivo que el que ya ha perdido.
Pero ¿será de verdad efectiva la huelga general? Personalmente lo dudo. No dudo que los funcionarios vayan a seguirla (a veces creo que el derecho a huelga pertenece sólo a esta clase de trabajadores), pero posiblemente el seguimiento en el sector privado será, en el mejor de los casos, irregular. Y la verdad es que no me extraña: Con la precariedad laboral que ahora mismo hay en este país (además favorecida por la aplicación de esta ley) no creo que haya muchos trabajadores privados que quieran poner en riesgo su puesto de trabajo por apoyar a los sindicatos, enemigos naturales de aquéllos que les pagan.
Coincido completamente con los sindicatos en que esta reforma laboral es completamente injusta y además se ha colocado casi por obligación utilizando la excusa de la crisis para recortar derechos a los trabajadores, pero ¿qué hacer al respecto si la huelga no funciona?

Las empresas para ganar dinero necesitan vender sus productos y/o servicios. Si no venden, no sacan beneficio, generan pérdidas y finalmente se arruinan. Por otro lado tenemos al consumidor, que tiene en sus manos dos alternativas, comprar o ahorrar. Bien, teniendo en cuenta esto, que las empresas viven precisamente de vender sus productos, ¿qué pasaría si se fomentara un movimiento activo de reducción del consumo en favor del ahorro por parte de los sindicatos? Algo así como "no consumáis, que la cosa está muy mala y con esta nueva ley se va a poner peor". ¿No estaríamos haciendo ver a los empresarios que la política que están siguiendo enfada a sus clientes y que deberían cambiar de parecer si quieren también salir adelante?
Si el dinero no circula las empresas pierden y no generan beneficios. Bien ¿por qué no nos aprovechamos de eso y amenazamos directamente con no consumir? Así, en serio, como lo digo. Si de verdad lo que les importa a los empresarios (sobre todo a los más favorecidos con la reforma) son los márgenes de beneficios como parece que es, la mejor manera de presionar a esta gente es precisamente no mover el dinero para reducir dicho margen.
Si por lo que se ve desde el gobierno han intentado estimular este puntito egoísta que debe de tener todo empresario, lo que se deberían hacer los sindicatos es precisamente fomentar un ahorro responsable por parte de los trabajadores. Esto estimulará a los empresarios en la dirección opuesta cuando vean en peligro sus beneficios por esta política y presionen al gobierno para que la cambien. También es cierto que desde un punto de vista económico este tipo de políticas si se llevara a término de forma irresponsable sería catastrófica para la economía de un país, pero la pregunta es ¿serían capaces los empresarios de aceptar un farol como este? Después de todo, tarde o temprano cualquier trabajador acaba siendo cliente de la empresa para la que trabaja, y eso deberían saberlo ellos.
Articulo de Bobby (Colaborador habitual)