Si están medianamente informados sabrán ya lo nuevo del llamado Pocero bueno: viviendas de 90m2 con garaje y trastero entre 120 y 180 mil euros. A como está el metro cuadrado hoy en día estos precios son relativamente económicos. Se podrían calificar de precios dignos dada la situación actual.Lo tremendo de esto no está en el hecho en si, que me parece sinceramente estupendo que este hombre se gane la vida con un sueldo decente y haga realidad el sueño de muchos jóvenes. Lo patético (si me permiten) es que esto se haya vuelto noticia.
¿En que sociedad vivimos que aceptamos como normal un precio carísimo y convertimos en noticia un precio normal? Además es tan lamentable ver las colas de gente “desesperada” por conseguir una vivienda. Este hombre no está regalando casas, sino vendiéndolas a un precio asequible. Sin embargo las colas en la oficina donde se iban a tramitar eran largísimas a 5 días de que empezaran.
Pero es algo que nos merecemos. Una sociedad que no lucha por sus derechos no logrará nunca hacerlos efectivos y el derecho a la vivienda no es una excepción.
Denuncias como el de la plataforma por una vivienda digna sobre el encarecimiento de la Vivienda protegida que están convirtiendo a esta en un bien para ricos pasan totalmente desapercibidas en un país donde interesa más asuntos más banales y mundanos de todo tipo (incluida la política) que asuntos que afectan a todos.
Es cierto que la Vivienda es un tema que preocupa a todo el mundo y buena cuenta de de ello las encuestas del CIS (Centro de Investigaciones Sociológicas) pero de ahí a reclamar una solución hay un paso. Y la Sociedad española parece sumida en una auténtica catatonia de inacción y pasotismo.
Los políticos no nos van a regalar nada aunque tengan que rendir cuentas cada 4 años de su gestión. Y más aún en un sistema bipartidista donde los que se disputan el poder muestran un nulo interés en resolver el problema. Probablemente porque ellos mismos se vean beneficiados de esto.
Hay que reaccionar y levantarse, independientemente del color político del gobierno, y reclamar la restitución de nuestros derechos. No podemos consentir que se salven a las inmobiliarias, que se ayuden a los bancos, que se sostenga a toda costa un precio imposible de pagar y que mientras tanto tengamos que darnos codazos por lo que en circunstancias normales pasaría desapercibido.
Antes que alegrarse por lo que hace el Pocero bueno habría que indignarse por haber tantas Viviendas Indignas.
Francamente, es algo patético.