lunes, 23 de febrero de 2009

La culpa de la burbuja

Después de todo lo que ha pasado y de los múltiples análisis que sobre el tema se han hecho, es fácil determinar y donde hay mayor consenso es que la culpa de la crisis reside en la burbuja inmobiliaria que se originó hace unos años. Probablemente lo llamen de otra forma, como por ejemplo: codicia desenfrenada, orgía especulativa, u otros términos, pero el veredicto es prácticamente unánime.

Pero si analizamos quien o que es responsable de la burbuja causante de la crisis, ahí probablemente ninguno de nosotros coincidiremos. Unos culparan a uno u otro partido político, otros a los bancos, otros a los especuladores, otros al sistema, etc…

No existe unanimidad en señalar un culpable claro.

Si nos centramos en el efecto más visible de la burbuja inmobiliaria: la incontrolable subida de los precios de la vivienda, tendríamos que poner el foco de la responsabilidad sobre los agentes participantes del mercado tanto por el lado de la oferta como el de la demanda.

Por el lado de la demanda podemos señalar claramente a los consumidores como responsables últimos de la subida de precios por ser estos los destinatarios finales de vivienda. De no haberse endeudado tanto y haber comprado de forma más racional, argumentan algunos, no se habría producido esta crisis.

Por el otro lado podríamos responsabilizar a inmobiliarias y constructoras. Estas, ante el incremento de precios, se lanzaron como locas a producir y vender, sin analizar previamente si era viable a largo plazo construir tantas viviendas. Se puede argumentar entonces que si estos no hubieran construido tantas casitas, no se hubiera producido el exceso actual y no habría, por tanto, crisis.

Pero ni unos ni otros se hubieran endeudado tanto, quizás, si los bancos no se lo hubieran permitido. Asi pues, se puede aducir que la responsabilidad última reside no tanto en quien gastó el dinero, sino de quien lo proporcionó alegremente. Es decir, si los bancos no hubieran dado dinero a espuertas, ni consumidores ni productores no se hubieran endeudado tanto.

Ahora bien, los bancos comerciales lo que persiguen es básicamente hacer negocio. Solo son meros vehículos de la liquidez que los bancos centrales proporcionan. Asi, en España se podría decir que la responsabilidad última de que hubiera una burbuja fue del Banco Central Europeo que proporcionó a los bancos comerciales demasiado dinero barato para prestar.

Por otra parte el BCE y los bancos centrales nacionales no son más que instituciones creadas por los gobiernos europeos para regular la política monetaria. Si los bancos centrales han proporcionado demasiada liquidez quizás sea porque los gobiernos se lo permitieron, es decir, que no regularon adecuadamente.

Dentro del ámbito español, se podría responsabilizar al gobierno de permitir que esto sucediera. Si en vez de mantenerse neutral ante la comodidad de las cifras, hubiera actuado, quizás hubieramos evitado la formación de esta burbuja. Al fin y al cabo los bancos son los que ponen el dinero, pero son los Estados los que regulan e intervienen en los mercados financieros. ¿Pero a quien culpamos entonces? ¿Al Pp por no haber impedido que la burbuja se inflara o al Psoe por no haberla desinflado a tiempo?

O puede que fuera el que empujaba toda esta rueda. La especulación. De haberse abstenido de alterar el mercado, quizás no hubiera pasado nada. Si estos intermediadores no hubieran acaparado, el mercado hubiera funcionado.

Quizás no sea nadie en concreto, quizás sea el sistema economico diseñado al fin y al cabo para permitir la libertad de todos los agentes, especuladores incluidos. Quizás en otro sistema esto no hubiera pasado.

Puede también ser un poco de todo, del sistema, del gobierno, de los agentes participantes, o de la propia cultura del país en su conjunto,…

O puede que simplemente esto fuera inevitable. Algo que toda sociedad debe pasar. Una lección dentro del proceso de aprendizaje social. Una especie de darwinismo de la colectividad en el que solo las sociedades más fuertes sobrevivirán.

Quien sabe.

** Si quieren opinar pueden hacerlo como siempre vía comentario o mediante la encuesta que tienen a su derecha. Un saludo.

viernes, 20 de febrero de 2009

Erasmus Obligatorio

La medida que traemos hoy para combatir la crisis económica que afecta a España con ser extraña y demasiado concreta no deja en mi opinión de ser necesaria y positiva.

Anualmente solo una pequeña fracción de todos los estudiantes se deciden a emprender el Erasmus. Los motivos de que muchos no se decidan son múltiples. Unas veces se centran en motivaciones económicas, otras en insuficiencia formativa en idiomas y en muchos casos es simple y llanamente el miedo a vivir en otro país/cultura.

Pero de todos aquellos que hemos podido vivirlo es conocido los enormes beneficios que esta experiencia produce en el estudiante, tanto a nivel académico-formativo, como en el propio desarrollo de la personalidad. Por esto planteo la necesidad de convertir el “Erasmus” en una obligación académica.

El coste de mandar a miles de estudiantes cada año podría parecer abrumador. Haciendo cuentas de forma chapucera sabemos que aproximadamente hay más de un millon de estudiantes universitarios repartidos en distintos cursos. Si suponemos que aproximadamente están repartidos en 4 cursos estimo que debe haber entre 250 y 300 mil estudiantes por curso que habría que mandar cada año al extranjero de tomar esta radical medida.

Teniendo en cuenta que el coste de la estancia en el extranjero es elevado (y que raramente baja de los 400 – 500 euros al mes) y que la estancia mínima es de un cuatrimestre, haciendo la cuenta tenemos en el peor de los casos:

300.000 Estudiantes x 500 euros al mes x 4 meses = 600 mill. de euros anuales.

Lo cual puede parecer un gran gasto pero que en verdad es una gran inversión porque:
  1. gastar en educación no es derrochar dinero sino invertir en capital humano, en futuros potenciales trabajadores
  2. se les da una formación idiomática que difícilmente adquirirían aquí
  3. si se aplicara a nivel europeo todos los países se verían simultáneamente beneficiados por los gastos que los propios estudiantes realizan en los países de destino
Y lo más importante, que en mi consideración merece un párrafo aparte, estás dando unos valores que es imposible que adquieran en el país de origen. Saber que se siente siendo extranjero, visualizar otras formas de vivir la vida, otras culturas y empaparse de ellas, etc… eso jamás tiene ni tendrá un valor cuantitativo, ni puede medirse en términos económicos. Vivir en otro país y relacionarse con otra cultura abre la mente y rompe las barreras de la intolerancia, del odio, de la xenofobia, del racismo, del nacionalismo a todos los niveles... Quien no haya vivido en otro país ni se haya relacionado con gente de otros lugares jamás podrá entender ni entenderá esto que acabo de plantear.

Limitarse únicamente al ámbito universitario o extenderlo a otros niveles formativos es ya una cuestión de edad. Lo fundamental debe ser el hecho en sí de que cuantos más estudiantes mandemos, mejor mano de obra en el futuro tendremos. Un Erasmus obligatorio no es más que una medida de política economica de largo plazo, de esas que tanto echamos de menos por parte del gobierno.

miércoles, 18 de febrero de 2009

Tómatelo con humor (XIII)



De El Roto. Visto en el País.
Añoranzas del siglo XIX, cuando los trabajadores tabajaban 12 horas diarias y a nadie se le ocurría premiar a alguien por ponerse enfermo o por ser incompetente.


(Nótese el sarcasmo).

domingo, 15 de febrero de 2009

Bancos de inversión vs bancos de especulación

Aunque se pueda discrepar quien originó la burbuja inmobiliaria, no cabe duda de que esta jamás se hubiera propagado de haber contado con la complicidad de los bancos. En su ansia por obtener grandes beneficios, no dudaron ni un momento en proporcionar capital a la especulación. Por ello en su actividad normal se convirtieron en bancos de especulación financiera e inmobiliaria.

Ante la situación actual, donde la crisis obliga a ser más comedido a la hora de prestar financiación, el frenazo de las actividades especulativas ha supuesto una grave crisis sistémica.

Cabe plantearse pues, si quizás no habría que modificar la actividad normal de los bancos o crear subdivisiones de estos para financiar claramente cada una de las actividades de la economía. Esto es, crear una serie de bancos especializados donde cada uno tenga clara la misión fundacional y dónde debe “invertir” su capital.

Asi por lo pronto y distinguiendo claramente entre la especulación financiera y la inversión productiva, se podrían crear 2 tipos de bancos. Los “bancos de inversión” y los “bancos especulativos”.

Llegados a este punto hay que matizar que los bancos de inversión actualmente existentes y aquellos que se arruinaron durante Octubre del año pasado no eran “stricto sensu” bancos de inversión sino más bien “bancos de especulación”. Estos invertían sus fondos en activos financieros bursátiles, asi como productos fruto de la sofisticada ingeniería financiera, que fueron creados única y exclusivamente para hacer ricos a sus propietarios pero que generaban poco o ningun valor añadido a la economía.

En sentido estricto, los bancos de inversión deberían ser aquellos que financian única y exclusivamente proyectos empresariales de forma directa, y no através de fondos de acciones. De crearse esta figura, la misión de estos bancos ayudaría a la creación de multitud de proyectos de inversión y a la generación de un tejido productivo con vistas a durar más tiempo y no sujetos (o al menos no tanto) a los designios del mercado bancario.

Frente a esta figura, podrían seguir existiendo, si se considera moralmente permitible, la existencia de los bancos de especulación. Su objetivo sería básicamente la intermediación y donde sus participantes tendrían claro desde un principio los riesgos de las inversiones especulativas. Personalmente, y conociendo los perjuicios de la actividad especulativa, me posiciono claramente en contra de esta idea, pero de permitirla, esta actividad debería estar claramente regulada para evitar que se especule con bienes de primera necesidad, e impedir que un sobredimensionamiento de este sector pudiera provocar fortísimas fluctuaciones en la economía.

Más aún hay que tener en cuenta que, de permitir la existencia de estas subdivisiones, no estaríamos alterando el funcionamiento actual del sistema capitalista, sino que unicamente lo estaríamos clarificando, por lo que se sabría exactamente donde se dirigen los capitales. De manera que la competencia entre la obtención de capitales podría ser igualmente perniciosa que reunir en un solo banco las funciones inversora y especulativa.

De ahí la necesidad de regular adecuadamente la actividad de ambos, para poder intervenir, si fuera preciso, en las actividades especulativas e impedir a la larga las fuertes fluctuaciones de la actividad productiva

Por último hay que reseñar que las posibilidades de generación de entidades bancarias son múltiples. Más que generar exclusivamente dos bancos, habría que clasificar una multitud de bancos clasificados en esas dos divisiones. De esta manera se podrían crear bancos hipotecarios, bancos de “especulación” en actividades bursátiles, bancos de inversión en empresas, bancos de depósito, bancos sin ánimo de lucro, etc… donde sería fácilmente determinable encasillar cada una de estas subdivisiones.

Los beneficios de esto serían enormes en una economía de mercado donde cada persona puede decidir hacer lo que quiera con su dinero. Tanto para los codiciosos como para los solidarios, habría una figura bancaria y no existiría el temor actual sobre que actividades acometen los bancos comerciales con nuestro dinero a la vez que sería mucho más fácil para las autoridades controlar la actividad de estos.

viernes, 13 de febrero de 2009

El drama de las regiones periféricas

Si ya es grave la situación economica mundial, donde Estados Unidos y Europa caminan hacia un paro superior al 8% más aún lo es en España, donde pronto nos colocaremos por encima del 14 %. Pero sin duda si hay un lugar donde la situación es verdaderamente dramática es en el sur y oeste de España: las regiones periféricas y ultraperifericas.

Andalucía y Canarias tienen ya tasas de paro* superiores al 20 % de la población activa. Este dato pone de relieve que apenas se ha avanzado en estos años de bonanza para reducir la brecha entre regiones ricas y regiones pobres, y que lo poco que se avanzó, ahora se está deshaciendo.

Las regiones más alejadas de centroeuropa siempre han sufrido su mala situación geográfica en forma de una menor riqueza y una mayor tasa de paro. Y a pesar de las enormes ayudas recibidas en forma de fuertes inversiones europeas y españolas estas han sido insuficientes para compensar este hecho diferencial.

Las regiones periféricas y ultraperiféricas necesitan urgentemente un plan de reindustrialización. Un plan específico que deje de parchear la mala situación sino que convierta estos lugares en zonas de atractivo economico. Necesitan dejar de ser lastre para convertirse en motor.

Sin embargo, en España se sigue mirando más al reparto de la tarta de la financiación que a cubrir necesidades específicas de las regiones. Se sigue premiando más a quien menos lo necesita por interés electoral y se sigue culpando a las regiones atrasadas de todos los males de la economía española.

Y todo porque se sigue concibiendo a España como a un conjunto de Federaciones, de Comunidades Autonomas, de Minipaíses con derechos propios, como si estas fueran entidades con vida, con las mismas necesidades que una persona.

Cuando dejaremos de pensar en términos de territorios y pensaremos en términos de individuos. Si unas regiones contribuyen más y otras menos, no es porque sean más o menos solidarias, sino porque los individuos que la componen están en una situación mejor o peor.

Si pensamos en términos de territorios, automáticamente daríamos por hecho que es justo que Cataluña, Pais Vasco o Madrid autogestionen la riqueza que generan dado que son los que más generan. En cambio España, concebida como nación compuesta de individuos, tiene una distribución espacial de la riqueza. Es decir, hay personas que tienen más dinero y personas que menos, y allá donde se sitúan las personas con más riqueza es donde lógicamente se recaudará más.

Sin embargo todas las reivindicaciones van en la linea de invisibilizar los derechos de los individuos en pro de los derechos de los territorios. Desde ese punto de vista se puede considerar legítimo lo ilegítimo. Y esto es una forma de pervertir el lenguaje.

¿Es justo que paguen más lo que más tienen? ¿Es justo que reciban, al menos, lo mismo tanto los que más tienen como los que menos? Dependiendo de la respuesta que demos a esas preguntas será legítimo o no considerar que sea justo distribuir espacialmente la riqueza.

Pero es curioso como pocas veces se plantea este hecho desde el punto de vista personalista. Jamás se nos ocurriría proponer al Estado que proporcione más y mejor salud o educación a aquellos individuos que más impuestos pagan. ¿Por qué entonces se cuestiona que las regiones más ricas tengan que contribuir más a las arcas?

Hay que dejar de marear la financiación autonómica, reconcebir de una vez el Estado y volver a los mecanismos de solidaridad interterritorial que tradicionalmente han funcionado. Más aun hay que volcar esfuerzos por tratar de reducir las desigualdades territoriales a la vez que se reducen las desigualdades personales. Porque los territorios no son entes con vida propia, sino que están compuestos de individuos y la distribución espacial no es más que el reflejo de la política distributiva personal que el Estado realiza.

Dar más a Andalucía y Canarias no significa por ello que el Estado tenga un amor particular por estos territorios y que deteste a los pertenecientes a Cataluña, Pais Vasco o Madrid (por poner un ejemplo). Significa que el Estado se preocupa más por los más desfavorecidos y a día de hoy estos se encuentran esencialmente en el Suroeste.

* Datos por comunidades
** Pinchar en la imagen para ver mejor

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