martes, 13 de abril de 2010

A veces mueren malas personas

Estoy perplejo sinceramente. Cada vez que muere alguien, nos empeñamos en sacar exclusivamente las buenas cosas y en ocultar las malas. En la vida una persona hace cosas buenas y cosas malas. Y el balance final de todo lo bueno y todo lo malo lo ven, o lo deberían ver los demás al recapitular los sucesos de nuestra vida.

Pero esa especie de buenismo con el que tratamos al 99 % de las personas cuando mueren es demencial. ¿Qué hubiera pasado si Hitler hubiera muerto en 1939? ¿O peor en 1945 con los medios de comunicación actuales?

Quizás hubieran destacado su preocupacion racial, su camadería con los alemanes, su ansia por mantener bien unido y concentrado al pueblo judío para que muriera junto a sus seres queridos. ¿Qué nos pasa? Pero si era Hitler. Exterminó a millones. Ese no tenía ni una pizca de humanidad.

Pues sin embargo muere hoy día alguien y nos empeñamos en olvidar su faceta mala. Yo no le deseo la muerte a nadie. Pero no puedo evitar alegrarme cuando muere una mala persona, pues es una menos de la que preocuparse.

Ha muerto el presidente de Polonia, uno de los hermanos Kaczynski. Famoso por ser un político derechista tirando a ultracatólico, homófobo y euroescéptico. Vale, es cierto que no podemos juzgar a una persona exclusivamente por sus ideas políticas, pero estas siempre están impregnadas de su carácter personal.

Nadie se dedica a exterminar judíos si es amigo de un judío. Nadie maltrata mujeres, si previamente no ha recibido una educacion machista y retrograda. Por ende se puede deducir, o sería una persona muy hipócrita, que este hombre odiaba a los homosexuales por algun suceso de su vida o alguna mala educacion recibida.

Y ese era euroescéptico y nacionalista hasta la médula. Si hubiera podido habría dinamitado Europa y vuelto a la 2ª guerra mundial. Que los polacos estén muy dolidos por los sucesos que sufrieron durante la guerra, entra dentro de toda lógica. Que nos hagan pagar a todos por su rencor y enfado ya me parece mezquino.

Pues hay que recordar que ni este ni su hermano el primer ministro están ahí porque sí. Fueron elegidos democráticamente. Pero a Hitler lo eligieron también democráticamente y miren lo que pasó. Cierto, las comparaciones son odiosas. Estos hermanos no han exterminado masivamente como lo hizo Hitler. Claro que si a este le hubieran parado los pies antes de 1939, nadie recordaría hoy a este demente como el mayor genocida de la historia.

Del odio al asesinato hay un paso. Y ese hombre es innegable que odiaba. Odiaba a los homosexuales, a los rusos, a los comunistas,… Quien sabe si no lo habrá matado una mafia rusa de homosexuales comunistas. Raro es ya, que haya muerto en tierras rusas. Mucha casualidad. Claro que si es un asesinato, jamás lo sabremos. Pues si lo supieremos provocaríamos otra guerra mundial. Asi empezó la primera. Y por arrastre ya saben ustedes que pasaría.

¿Pues saben que les digo? Que me alegro que se haya muerto. Que no comparto la opinion de esos miles de personas que dejan florecitas en el palacio presidencial. Que ese tío era una horrible persona y que está bien donde está.


2 comentarios:

  1. Pues llevas razón era un tipo bastante indeseable y ha de reconocerse vivo o muerto, a mi también me ha sorprendido tanto duelo y muestras de cariño, pero...la gente es como es. En cualquier caso siempre mueren demasiadas pocas malas personas.

    Saludos.

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  2. Me parece que deberías informarte mejor antes de escribir sobre algo. Y si quieres escribir sobre alguien tendrías que procurar no caer en la calumnia ... que no es lo mismo que caer en la difamación.
    ¡No aprendes!

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