martes, 28 de abril de 2009

La tiranía de google

A riesgo de que los señores de Google decidan marginarme por segunda vez, como hicieron con mi primer blog, el de burbuja inmobiliaria, voy a hablar de un tema alejado para variar de mi temática político economica habitual.

No es otro que del enorme poder que poco a poco se está otorgando a la poderosa empresa Google en particular (y en parte también a otros sistemas de búsquedas y directorios). El sistema de búsquedas de google se podría definir como una auténtica tiranía.

Una tiranía porque en primer lugar el algoritmo secreto de Google, aquel que determina que páginas se situan primero en su buscador y que páginas deben ser relegadas, no se conoce. Se intuye, se sospechan algunas técnicas, pero nadie lo sabe al 100 %.

Y en segundo lugar porque si pretendes hacer negocio a través de la Red, todo el mundo sabe que la forma más probable de que te encuentren es a través de este buscador. Sin darnos cuenta, la primacía de google sobre otras compañías, que se estima en españa con una cuota cercana al 100 % frente a yahoo, msn, etc… le otorga una posición de dominio prácticamente total.

Pongamos pues que soy una empresa que pretende vender un producto. De primeras sé que si hago “buenas migas” con Google, mi negocio prosperará rápido. En cambio si este buscador me margina, ¿Quién me garantiza a mi que podré sobrevivir en la red?

Por este motivo me preocupa que esta especie de tiranía incentive no ya las malas prácticas en las estrategias de posicionamiento, sino que trascienda al ámbito empresarial. ¿Y si yo con mi negocio decido que para no correr riesgos le doy una generosa prima para que me coloque bien?

En cierto modo esto ya existe y se llama publicidad Adwords que es una forma por la que tu pagas a google para que te anuncie y te posicione bien. Una forma de publicidad tan legal como otra cualquiera. Pero yo hablo de formas no tan abiertas, más ocultas o ilegales.

Pues pensemos que algunas empresas podrían tener incentivos de dar parte de sus beneficios por sus ingresos en internet a cambio de que esta compañía le coloque bien.

Teniendo en cuenta que Internet será la primera potencia economica en algunos años es como para preocuparse.

domingo, 26 de abril de 2009

Universo ideológico

La ideología política es un abstracto compuesto de múltiples soluciones a problemas concretos de la vida pública. Para entender mejor que es la ideología y las estrategias electorales que usan los partidos a partir de esta, es necesario abordarla con un modelo pseudo-matemático sencillo. Vamos pues a definir un espacio en el cual se moverá la ideología de las personas.

El espacio ideológico o universo ideológico es el "conjunto de ideas o posturas políticas que un individuo puede adoptar y en el que, para cada momento del tiempo, ocupará un único punto dentro de ese Universo o espacio".

Dentro de este Universo habrá además un número de dimensiones N definido que representa las N problemáticas políticas existentes. Para cada dimensión (de las N existentes), es decir, para cada problema concreto, un individuo sostendrá una única postura.

Bajo este lenguaje pseudocientífico no estamos diciendo más que el hecho de que para cada cuestion o problema político tendremos un punto de vista posible. En un Universo o Espacio ideológico cada persona tendrá un punto de vista posible para cada cuestion dentro de los n-problemas o cuestiones que se le plantean. Lo veremos más adelante con un ejemplo.

Las características de este Universo ideológico definido son
  1. Complejidad. Como la mente humana el espacio ideológico es complicado y difícil pues para cada problema político existe una dimensión y hay tantas dimensiones como problemas haya.
  2. Multidimensionalidad. Cada problema abre una nueva dimensión y complica más este espacio ideológico
  3. Continuidad. Este espacio no se interrumpe. Implica ni más ni menos que para cada problema existe un número infinito de soluciones.
  4. Diversidad. Cada punto del espacio representa una posición ideológica a un problema político multidimensional. Por tanto cada persona ocupará un solo punto en ese Universo siendo difícil la coincidencia plena entre las posturas de dos personas. No refleja más que la riqueza ideológica.
  5. Dinamismo. En cada momento del tiempo la mente humana sostiene una postura ideológica, que no necesariamente ha de ser siempre la misma. Refleja ni más ni menos que la mente humana no es estática, que las personas cambian de opinión con el paso de los días, meses, años.
En el siguiente artículo definiremos con más detalle las características de este Universo y pondremos ejemplos para que sea más comprensible.

sábado, 25 de abril de 2009

Conceptos del Marketing Político

El Marketing Político es "el conjunto de estrategias y herramientas que utilizan los Partidos para captar, en los procesos electorales, el mayor número de votantes posibles en pro de conseguir crecer, mantenerse o alcanzar el poder".

Como ven, en esta definición no entra en juego los objetivos políticos de los partidos. Es decir, el Marketing Político se ocupa de llevar al poder al partido, independientemente de cómo sean sus intenciones. Por tanto este conjunto de estrategias no hay que verlas como buenas o malas en sí mismas, pues no son más que un instrumento para alcanzar un fin.

El Marketing político se agrupa dentro del ámbito científico del Marketing, que engloba a muchas más disciplinas que van, desde el ámbito personal (Marketing personal), al de las ventas (Marketing empresarial) pasando por instituciones sin ánimo de lucro.

El objetivo del marketing no es más ni menos que hacer visible algo tangible o intangible a un público objetivo. En el caso de empresas hablamos de productos pero en el de los partidos, hablamos de ideas.

Por extraño que parezca, las ideas también se venden. A veces solas y a veces acompañadas de productos. En el caso de las empresas, cuando nos venden un refresco, un zapato o una colonia, nos venden también en muchos casos una idea asociada a ese producto, a veces de modernidad, a veces de juventud, de independencia, que como tales, ayudan a la reafirmación personal del individuo y a facilitar la decisión de compra.

En el caso del Marketing político ocurre algo parecido. El centro de este es un conjunto de ideas, que definen a un partido, pero cuyo público objetivo son los ciudadanos, que a la hora de emitir el voto en las elecciones decidirán en que partido depositarán su confianza. Pero ese ideario político no va solo. Este se acompaña, al igual que los productos que nos venden las empresas, de una serie de objetos y personas que ayudan a ese objetivo último de este. Llegar al poder.

En los próximos artículos vamos a explicar una serie de conceptos necesarios para comprender un poco mejor las herramientas del Marketing político, con la idea última de protegernos de este y superar ese adoctrinamiento en el que muchas personas caen y del que es complicado salir.

miércoles, 22 de abril de 2009

Contra el pensamiento unidimensional

En lo que llevo de vida, que no es mucha, nunca he sido una persona particularmente habladora. Tampoco me ha gustado mucho entrometerme en las discusiones pues tengo tendencia a rehuir de la confrontación, cuando observo que esta no llega a ningún punto.

Pero a pesar de esta aparente pasividad, siempre me gustó escuchar sobre que se discutía y en parte más que interesarme quienes discutían mejor o peor, me fijaba más en los argumentos. En como se defendía la posición propia frente a la ajena.

Y cuando se discutía de política siempre me daba cuenta que, en muchos casos, no importaba tanto el argumento sino a que partido pertenecía el contertulio. De manera que en función de la ideología política que una persona tenía, se sabía de antemano que postura iba a sostener.

Echaba entonces de menos la originalidad de ideas, pues esa previsibilidad impedía un cierto enriquecimiento personal, una pluralidad con la que nutrirme. En cuanto detectaba este tipo de personas, me abstenía entonces de discutir con ellas, pues sabía que argumentara lo que argumentara no iban a entrar en razón.

Pronto le puse un mote, quizás no muy original, pero sí lleno de significado. Para mi estas personas eran “Fundamentalistas Ideológicos”, personas obtusas que no atendían a razones y cuya forma de pensar era totalmente plana, unidimensional. Se resumía en “o estás conmigo o estás contra mi”. Era igual si discutías con una persona de “izquierdas” o de “derechas” pues en cuanto te posicionaras en contra de alguno de sus argumentos, te tachaban de ser del bando contrario, cuando a menudo tenías muchas coincidencias en sus posturas.

No había por tanto término medio para estos. Y poco importaba si encontrabas fallos en su argumentación, pues no los reconocían y automáticamente se defendían criticando al lider del otro partido. Tampoco si ponías en evidencia los cambios de postura de su Partido o sus incoherencias. Como el aficionado de Fútbol que está con su equipo “hasta la muerte” estas personas jamás reconocen las virtudes del rival.

Asi pues me puse a observar para ver de donde procedía ese adoctrinamiento. Fue entonces cuando me di cuenta que mucho de ese pensamiento llegaba a través de los medios. Pude ver que estos se ocupaban de transmitir lo que nos vendían los partidos políticos, a veces de forma impúdica y descarada. Ya entonces era capaz de detectar que medios eran pro y cuales eran antigubernamentales solo viendo sus informativos.

En tanto que el Marketing Politico a través de los medios, se ocupaba de radicalizar y simplificar las ideas, aquellas personas fácilmente sugestionables, independientemente de su nivel cultural, caían en las redes de los Partidos.

Hemos creado pues un sistema político, alentado por los medios que lejos de ganar en democracia, ha creado un ejercito de gentes fácilmente sugestionables, que empobrecen enormemente el sistema político por no entender lo que es la alternancia ni el cambio.

Este blog nace con el objetivo de luchar contra este adoctrinamiento de los medios y contra esa visión unidimensional, pobre y radical que domina en la esfera ciudadana, poniendo en evidencia sus características y mostrando otro punto de vista multidimensional, abierto a distintas posturas y sin prejuicios, independientemente del partido político, institución o persona de la que vengan, valorando las ideas por lo que son y no por su supuesta ubicación ideológica.

No creo ni creeré jamás en los conceptos ideológicos de la izquierda ni la derecha puesto que solo son invenciones del Marketing Político interesadamente creadas para simplificar y reducir el espectro partidista. En todos los espectros hay buenas o malas ideas, mejores o peores. Tampoco creo que para cada asunto haya solo dos soluciones posibles, ni que en cada democracia solo haya dos posibles elecciones.

Solo creo en las políticas de progreso, no siendo estas patrimonio de ningún partido ni ideología. El progreso no es izquierda ni derecha, el progreso es la óptica de la mejora, del avance. Lo único que impide el progreso es el inmovilismo y el pensamiento unidimensional, simplista y radical.

Este es mi humilde y ambicioso objetivo con este blog. Mi particular lucha. Me conformo con poder aportar un pequeño granito en ella.

Un saludo y bienvenido a mi Blog.

martes, 7 de abril de 2009

Políticos mileuristas en tiempos de crisis

En multitud de trabajos, dentro del ámbito del sector privado, se liga a menudo el salario a los resultados que el trabajador obtiene para la empresa. Aquel trabajador más productivo, suele cobrar más que uno que, como se suele decir, se dedica a calentar la silla.

Pero en el ámbito público, salvo en contadas excepciones, los empleados no tienen su remuneración ligada a ningún tipo de productividad. Y aunque por lo general, cobran menos que en el ámbito privado, esto se compensa ampliamente por la enorme estabilidad laboral con la que cuentan.

Por eso, si nos paramos a pensar, los políticos también cobran un salario, a cambio de simplemente un compromiso con las leyes y con los ciudadanos, pero sin ningún incentivo a la productividad.

¿Qué pasaría entonces si buscásemos un incentivo a que hicieran bien su trabajo? O al contrario, ¿una penalización si lo hiciesen mal? ¿Sería descabellado rebajarles el sueldo en tiempos de crisis?

Se suele argumentar que los políticos no son del todo conscientes de los efectos que su trabajo tiene en la sociedad. Más aun en tiempos de crisis, se dice que al tener sueldos relativamente elevados no son plenamente conscientes, porque no sienten en sus carnes, los efectos de estas.

Por eso, podría ser un buen incentivo para que hicieran mejor su trabajo que se les rebajara el sueldo a una cifra simbólica, sensiblemente inferior a la normal, para que sufrieran lo que verdaderamente siente el ciudadano.

Y es que, aunque estéticamente queda muy bien, que los diputados se congelen el sueldo ahora, una congelación de sueldos ganando estos lo que ganan, no les afecta prácticamente. Más, cuando con toda seguridad, pasada la crisis aprobarán una nueva subida de sueldos a costa del contribuyente.

Quizás por eso sería bueno que ahora más que nunca, si verdaderamente quieren ser conscientes del daño que están haciendo a la sociedad, de percibir los sufrimientos del día a día ciudadano, que les bajáramos el sueldo a mileuristas.

Mileuristas como los 11 millones de personas de este país que tienen que conformarse con subsistir y no pudiendo hacer ningún tipo de reclamación monetaria, más ahora, cuando la soga del despido pende sobre ellos.

Rebajar a mil euros, cuando muchos políticos merecerían verdaderamente que se les despidiera, es un mal menor, necesario quizás, para que supieran lo que es no poder pagar una casa decente, una hipoteca carísima o una cesta de la compra imposible.

El ahorro, aún siendo mucho, es lo de menos. Lo importante es que ellos sientan lo que nosotros sentimos. Que perciban la frustración ciudadano de tener que aguantar un día a día que se hace cada vez más cuesta arriba. Una muestra de verdadera solidaridad con nosotros que tenemos que aguantar lo inaguantable de una clase política a años luz de distancia del español de a pie.

sábado, 4 de abril de 2009

Redes de suministro públicas

En los casos del teléfono y de internet se hace muy patente el hecho de que la falta de competencia en el suministro de estos bienes incide muy negativamente en el precio, en el sentido de que al ser grandes oligopolios los que controlan estos servicios, no tienen incentivos para reducir sus costes y menos sus precios.

En el caso de telefono hace que por ejemplo el coste de conexión a internet sea de los más caros de Europa con diferencia. Una conexión decente en España cuesta 4 veces más que en Alemania.

Se aduce con frecuencia que la principal responsable es la compañía Telefónica, que al ser la propietaria de la red, por haberla montado ella, alquila sus servicios a un coste elevadisimo haciendo que las compañías de bajo coste apenas puedan ofrecer la misma calidad a precios más bajos. La única red por desgracia que le hace la competencia, actualmente, es la red de Ono que solo llega las capitales de provincia y sus cinturones.

En el caso de la electricidad es mucho más palpable que la competencia es prácticamente nula y que los beneficios de la liberalización prometida no han llegado, ni mucho menos, al consumidor.

Más aún, cuando apenas se ha avanzado en este tema, la falta de inversiones por parte de las electricas y su enrocamiento en las posturas del déficit tarifario hacen que la energía cueste más y más cada día independientemente de los vaivenes del petroleo y el gas.

Una solución práctica a estos problemas podría ser la nacionalización de las redes de suministro, quedando en manos de las empresas proveedoras, el mantenimiento de la red mediante una tarifa acorde a la cuota de mercado que tengan.

Dicho de otro modo, si las redes de telefonía en vez de pertenecer a Telefónica fueran propiedad del Estado, cualquier usuario podría acudir a cualquier proveedor de servicios para que le instalara el telefono y los servicios de internet, quedando dentro de la obligación de la compañía todos aquellos servicios de atención al cliente y mantenimiento de las lineas correspondientes. Simultáneamente el gobierno, en base a una tasa de uso, similar a la que cobra Telefónica a las otras proveedoras, establecería la proporción que cada compañía debería pagar y con lo recaudado, podría acometer las inversiones necesarias para el mantenimiento de las comunicaciones a nivel nacional.

Lo mismo que en el caso de la telefonía, con la energía electrica se podría hacer algo parecido. Aunque la producción de energía pudiera seguir en manos de compañías privadas, el suministro de la energía hacia los hogares y empresas podría quedar en manos públicas o al menos, al igual que con el telefono, se podría cobrar una tasa a las compañías por el mantenimiento y las inversiones.

Sería esta una forma, desde el sector público, de fomentar la competencia privada, garantizando a la vez que los servicios provistos no pierden calidad.

jueves, 2 de abril de 2009

Rescatar el impuesto confiscatorio

Un impuesto se define como confiscatorio en el momento en el que se apropia de más de la mitad de la renta sujeta a este. Es decir, a partir de un tipo del 50 % se considera que un impuesto confisca una renta.

Por poner un ejemplo, si un impuesto de la renta derivase en pagar un tipo impositivo del 60 % significaría que si yo ganase 1000 euros debiera de pagar 600 euros.

Todos estaríamos de acuerdo en principio que este impuesto es injusto, pues como vemos en el ejemplo al confiscado solo le restan 400 euros lo cual para una persona que gana tan poco puede resultar una calamidad. Pero si en lugar de hablar de mileuristas hablasemos de millonarios, de alguien que ganase 1 milon de euros al mes, ¿sería injusto aplicarle un impuesto confiscatorio? ¿Sería inmoral que esta persona se quedara por ejemplo con solo 400.000 euros?

Depende del punto de vista, ¿verdad? Desde luego al afectado no le haría ninguna gracia, pero sin embargo la colectividad se vería indirectamente beneficiada.

La aplicación en España de este tipo de impuestos parece por lo pronto imposible pues como reza el artículo 31.1 de la Constitución, los impuestos no pueden tener alcance confiscatorio

Todos contribuirán al sostenimiento de los gastos públicos de acuerdo con su capacidad económica mediante un sistema tributario justo inspirado en los principios de igualdad y progresividad que, en ningún caso, tendrá alcance confiscatorio.

Pero como muchas veces he sostenido en este blog, la Constitución no es algo sagrado por mucho que en su momento se votara y aprobara en Referendum, pues si recordamos, se votó el texto en su totalidad y no parte por parte como hubiera sido lo lógico.

Así pues, una reforma constitucional en esa dirección posibilitaría la toma de medidas eficaces para el caso de hechos no delictivos pero flagrantemente abusivos, como ha ocurrido en el caso de los directivos de AIG en Estados Unidos, o el caso recientemente conocido de la Caja Castilla la Mancha donde sus dirigentes llevaron a la ruina a la Caja mientras se triplicaban el sueldo en 2 años.

Por supuesto este tipo de arma debe estar claramente regulada para evitar abusos, pero personalmente considero que la utilización de este tipo de medidas contra estos casos puede ser una lección de indudable valor para evitar tentaciones en los casos que deriven en rescate público.


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