lunes, 29 de septiembre de 2008

¿Resistirá España la crisis financiera?

Desde que desató la 3ª fase de la crisis economica mundial con la quiebra de Lehman Brothers estamos viendo como un banco tras otro se está derrumbando al otro lado del atlántico. La situación es tan grave que el gobierno más liberal del mundo ha tenido que llevar a cabo la mayor intervención que se recuerda.

Lo que da aún más miedo no es el hecho en si mismo de que estén quebrando en efecto dominó los bancos americanos sino ver a George Bush implorar al congreso y a sus propios compañeros republicanos que aprueben el plan.

Para colmo de males la crisis financiera ya no se limita a estados unidos y en un mundo global tenemos una crisis global. Al menos 3 bancos europeos, uno en reino unido, otro en bélgica y otro en alemania corren el riesgo de entrar en quiebra y han tenido que ser intervenidos.

Dibujado este panorama y sumado el hecho de que aquí en casa ya tenemos nuestros propios problemas la cosa pinta muy mal. Asi las cosas extrañaban mucho unas declaraciones de Zapatero afirmando que España tenía quizás el sistema financiero más sólido del mundo.
Pero, ¿es cierta esta afirmación?
Aunque pueda sorprender, esto que ha afirmado es cierto. España tiene la calificación crediticia más alta del mundo, algo con lo que pueden contar muy pocos sistemas financieros.

¿A que se debe? Sin lugar a dudas a las durisimas normas de prudencia valorativa que nuestro regulador bancario, el Banco de España, lleva aplicando desde hace unos años (concretamente desde el caso Banesto de 1993).

Esto hacía que los bancos españoles se vieran obligados a formar unas provisiones para cubrir riesgos muy significativas. Tanto es así que muchos expertos financieros criticaron al Banco de España ya que según estos, tanta regulación restaba oportunidades de negocio y beneficios a los bancos. Curiosamente muchas de estas críticas llegaban de "expertos americanos". La historia nos está demostrando que la regulación estatal no es tan negativa como dicen los liberales.

Pero, y ahora llega la pregunta del millón, ¿podrá la banca española resistir la crisis? ¿Quebrará algún banco?

Si esta fuera una crisis común, de causas claras y de las que se sale a los pocos años, mi respuesta sin ninguna duda sería un sí. Pero las circunstancias a las que se enfrenta el sistema financiero español son las más excepcionales desde que se tiene memoria.

Nuestro sistema, debido a esas normas regulatorias, está verdaderamente preparado para afrontar una crisis leve o moderada, pero nunca ha sido testada frente a una crisis fuerte. Y mucho me temo que nos enfrentamos a una gravísima crisis. Es más, España tiene unas circunstancias excepcionales que debemos repasar.

  • En primer lugar, no se han comprado (apenas) hipotecas basura estadounidenses. Ello no quita que la falta de dinero en los mercados de crédito no nos afecte.
  • En segundo lugar, España tiene sus propias hipotecas basura. Por un lado debido a que se concedieron hipotecas de forma demasiado alegre en los ultimos años y por el otro a que el precio de la vivienda ha empezado ha bajar. Si la morosidad aumenta notablemente, los bancos se podrían encontrar con cientos de miles de casas embargadas que no pueden vender para recuperar sus créditos.
¿Que posibilidades hay de que un banco o caja español quiebre?
Realmente las posibilidades son bajas. Para ello tendría que haber todo un sunami financiero (que parece que empieza a darse) unido a que el precio de la vivienda baje intensamente de precio (que es perfectamente posible dadas las circunstancias.

¿Cuales tienen más posibilidades de quebrar?
Enfrentando bancos y cajas de ahorros son estas últimas las que más se han empeñado en los últimos años. Y evidentemente las pequeñas tienen más posibilidades que las grandes.

La rumorología* dice que Caja Murcia ha puesto gran cantidad de dinero detrás de Polaris World y que si esta última cae, la caja caerá también. No obstante solo es rumorología y ruego no se me tenga en cuenta. Rumores se han oído hasta de las grandes.

¿Que se recomienda?
En España existe un Fondo de Garantía de Depositos en caso de que se repitiese algo como lo de Banesto en el 93. Este fondo cubre 20.000 euros por persona como máximo por todas las cuentas que se posean en el banco afectado. Por ello, y ante la excepcionalidad no sería recomendable dejar más de 20.000 euros juntos en un solo banco o caja.

No obstante hay que avisar:
1º Las probabilidades de una quiebra son escasas hoy y ahora (incluso con la peor crisis financiera de la historia), pero no descartables en unos meses o años.

2º El Fondo es limitado. Serviría para cubrir una quiebra total de una pequeña caja (Caja Chauchina por poner un ejemplo). Si quebrara el BBVA o el Santander (algo muy espectacular) no habría dinero suficiente.

3º La burbuja inmobiliaria ha explotado hace poco y los precios de la vivienda solo acaban de empezar a bajar. Si bajaran intensamente en los próximos años podríamos ver quiebras con más seguridad.

P.D. Investigando en internet hemos leído lo siguiente en Diario Crítico:
A pesar de la imágen del Santander que parece haberse convertido en el líder indiscutible de las finanzas europeas, otros bancos y, en especial, las cajas de ahorro, están contaminados por activos subprime y, tarde o temprano, aflorarán sus dificultades hasta ahora bien guardadas.

Para no generar alarma social, preferimos no mencionar los bancos que están en estas listas que circulan abiertamente por los ambientes económicos. En la misma aparecen dos grandes bancos y cuatro cajas, dos de ellas de gran tamaño. Todas ellas con elevado volumen de hipotecas y vonculadas a algunos fondos de inversión muy afectados por la crisis subprime.
*Solo para que vean lo avanzado de la rumorología

sábado, 27 de septiembre de 2008

Soluciones a la crisis: la Intervención del Estado

En un intento de abandonar el aura catastrofista que inevitablemente nos invade (viendo la situación como está), vamos a abrir un nuevo especial con ideas constructivas para intentar salir de la crisis económica española.

Antes de ello no hay que olvidar donde está el verdadero origen de la crisis. No se dejen engañar. La crisis española no tiene su origen en las turbulencias internacionales tal y como se empeña en decir Zapatero, ni en los bancos americanos con dificultades, ni en las hipotecas subprime, ni nada de eso. Para actuar bien contra una crisis hay que conocer bien su origen y actuar en consecuencia. Y en España la causa de esta crisis es la salvaje especulación que ha reinado en el mercado de la Vivienda durante los últimos años.

¿Que efectos ha tenido la burbuja inmobiliaria y que han derivado en la crisis?
Una sobreproducción de casas. Esta crisis es una crisis de sobreproducción como la gran mayoría de las crisis del capitalismo. Se han producido demasiadas casas y ahora no se pueden vender.
Mala distribución de la producción. En los últimos 10 – 15 años no toda la gente que verdaderamente necesitaba una casa ha podido comprarla debido al sobreprecio que la especulación ha provocado en el mercado de la vivienda.

Así pues se produce la paradójica situación de que habiendo más casas de la cuenta no toda la gente que necesita una casa la tiene.

Consecuentemente el fin de la burbuja inmobiliaria y la especulación han hecho que la oferta se haya tenido que ajustar dramáticamente a la demanda menguante. Esto ha hecho que aumentara el paro en el sector de la construcción reduciendo la riqueza agregada de la economía. Esto unido al contexto económico internacional desfavorable ha hecho que la economía se haya desacelerado muy bruscamente y que estemos al borde de una recesión con una destrucción muy notable de puestos de trabajo.

Una vez resumido esto, ¿que podemos hacer para afrontar la crisis?

Siendo evidente que los mecanismos de mercado han fallado como reguladores de la economía al permitir una especulación desaforada imaginémonos que somos papa Estado y que debemos intervenir en pro de nuestros ahijados ciudadanos (es lo que propugna el Keynesianismo en contraposición al Liberalismo económico).

Para poder intervenir lo primero que tenemos que tener es recursos para hacerlo, es decir, dinero. Para ello tenemos un instrumento llamado impuestos que a parte de proporcionarnos ese dinero provoca a su vez efectos económicos como el de quitarle dinero a nuestros ciudadanos.

Con ese dinero podemos a su vez gastarlo en lo que queramos. Podemos hacer las veces de productores y proporcionar bienes y servicios a nuestros ciudadanos, podemos ayudarles económicamente. A la vez nuestra actividad también provocará gastos que deberemos tener en cuenta.

Estos ingresos y gastos forman lo que se denomina el presupuesto y es el instrumento interventor que tiene el Estado en la economía. Nuestras decisiones pueden provocar expansiones o crisis, inflaciones o deflaciones, superávit o déficit. A su vez tiene consecuencias en nuestros gobernados haciendo que nuestra actuación se considere la de un Estado Robin Hood o un Estado Hood Robin (según beneficiemos a los pobres a los ricos respectivamente).

En el próximo capitulo veremos que podemos hacer con este instrumento para afrontar la crisis.

jueves, 25 de septiembre de 2008

Keynesianos de conveniencia


En una noticia que aparece en finanzas.com, el 21 de septiembre el presidente de la patronal CEOE Gerardo Díaz Ferrán reitera que las empresas caerán "una tras otra" si no interviene el gobierno, porque estamos en "una crisis de proporciones desconocidas y hay que tomar medidas excepcionales". También asegura que ha "defendido, defiendo y defenderé la economía de mercado", pero que considera necesarias las medidas proteccionistas dada la situación. El modelo que propone es el estadounidense "están tomando medidas proteccionistas increíbles", recomendando que el ICO avale a las pymes y a las empresas en general para que tengan capital circulante y tesorería, y advierte que si no se pone freno a la situación "estamos hablando de un millón de puestos de empleo en juego".

Me estoy preguntando este caballero tuvo tantos remilgos y tanta precaución cuando llevaba a cabo sus negocios en sus empresas (evidentemente el presidente de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales tiene que tener empresas a montones), aprovechando el período de bonanza económica para generar la mayor cantidad de beneficios posibles y estirando de los créditos por encima de sus posibilidades. Además, es curioso que hable de "un millón de puestos de trabajo en juego" cuando posiblemente la primera maniobra que realizó cuando sus empresas comenzaron a ir mal fue precisamente el despido de trabajadores para minimizar gastos (maniobra típica a la que estamos acostumbrados). Y como ahora los bancos, asustados, han cerrado el grifo, negándoles la munición en su guerra particular, Díaz Ferrán propone un "alto el fuego" en la economía de mercado, economía que dice claramente defiende, ha defendido y defenderá, y volver a un keynesianismo de crisis. Porque lo que quiere este caballero no es una línea de créditos ICO, sino que el estado avale las empresas (o sea, que el estado responda con su patrimonio, el patrimonio de los españoles) ante los bancos para que éstos vuelvan a tener líneas de crédito con ellos. O sea, que el estado, contra el cuál siempre ha estado en contra de cualquier intervención, intervenga ahora para responder ante los bancos con el patrimonio que es de todos los españoles.

Es curioso además que utilice como tipo de intervencionismo el estadounidense, un intervencionismo que no sólo va a acabar con las arcas públicas (me gustaría cómo se pagarían los subsidios de desempleo como la medida saliese mal), sino que además es claramente peligroso y que puede desencadenar en una crisis todavía más destructiva que la que estamos sufriendo. Me explico. El paternalismo económico (el estado responde por las empresas) era una norma que existía en Japón a principios de la década de los noventa. Esto provocó que la responsabilidad de las mismas se redujera, convencidas de que "Papá Estado" vendría al rescate en caso de que las cosas fueran mal. Pero cuando la burbuja inmobiliaria de Japón explotó, el estado sencillamente no pudo hacer frente a las tremendas necesidades que habían creado estas empresas y el sistema se colapsó. El resultado es una crisis económica y una deflación que todavía sigue durando (llevan más de quince años de crisis, una de las noticias más sonoras del año pasado fue que los precios de la vivienda subieron). Esta situación puede darse precisamente en EEUU como la situación no se estabilice, porque tampoco las finanzas del país americano están para muchos trotes.

Pero en cualquier caso me parece una falta de respeto total y una forma de chantajismo que no se debería permitir el amenazar con un paro desorbitado y una quiebra tras otra de las empresas para que el estado les pague las deudas. El gobierno ha reaccionado lanzando una serie de créditos a las empresas inmobiliarias para que se dediquen al alquiler. Ya veremos cómo reacciona a esta clase de presiones. Y más cuando el propio Zapatero está continuamente animando al optimismo.
De todas formas, hay un apunte preocupante en esta noticia. Porque cuando un empresario de estas características adopta este tipo de política esto quiere decir que ni él mismo está a salvo del batacazo económico.

martes, 23 de septiembre de 2008

La burbuja del petróleo ha explotado

Antes del verano desde Burbuja Inmobiliaria apuntábamos a que la elevación de los precios del petróleo parecía sintomática de una burbuja especulativa. Por lo visto el petróleo se ha empeñado en darnos la razón.

De nada han valido las declaraciones de expertos augurando el Apocalipsis petrolífero, ni los recortes de producción de la OPEP, ni tan siquiera las malvadas fuerzas de la naturaleza, empeñadas con tantos huracanes en destruir las Refinerías del Golfo de México. El petróleo está marcando mínimos de 5 meses y bajando de la cuota de los 100 $ después de alcanzar hace solo un par de meses un máximo de prácticamente 150 $. Ello significa que, tras 5 años de imparables subidas, el precio del petróleo ha iniciado una senda bajista, evidencia de que la especulación ha abandonado el mercado.

La caída del precio, un 33%, es significativa y aunque tardaremos mucho en verlo reflejado en nuestras gasolineras, lo cierto es que marca el fin de una etapa inflacionista mundial. Ahora la pregunta no es ya si el mundo podrá soportar una inflación intensa, sino si el mundo no caerá en una peligrosa deflación arrastrada por la crisis financiera internacional.

Quizás en unos meses los países productores de petróleo consigan frenar su caída y lleguemos a ver algún repunte, pero ya no veremos esas subidas espectaculares a las que el mundo asistió impasible durante el último lustro. El daño ya está hecho y la crisis ya la tenemos aquí.

Pero, ¿ha aprendido el mundo algo de ello? El hombre es capaz de tropezar 300 veces con la misma piedra. En cuestiones de especulación no hemos aprendido nada o mejor dicho, no queremos aprender. Pero al menos estamos adaptándonos al medio. Los países desarrollados, cada vez que padecen una crisis del petróleo, reducen su dependencia de esta materia prima.

Salvo quizás los Estados Unidos, todos los países desarrollados han lanzado estrategias para reducir su dependencia energética y aumentar la eficiencia en el uso. Europa ha lanzado la estrategia contra el cambio climático que pretende alcanzar un 20 % de energías renovables en el 2020.

Pero también es cierto que queda todavía mucho por mejorar. China y la India demandan cada vez más petróleo, en Europa todavía dependemos demasiado de la evolución de los precios y cada vez que EE.UU. se lanza a la aventura militar, el petróleo se dispara.

Al menos parece que el coche ecológico se acerca. Japón está desarrollando ya un modelo utilitario de hidrógeno que además de no consumir gasolina, tiene la ventaja de no contaminar. El problema como siempre es el precio, pero prometen comercializarlo en 5 años. ¿Serán capaces de hacerlo accesible a las masas? Conociendo a los japoneses, no hay que perder la esperanza.

Mientras tanto, ya solo cabe preguntarse dónde se refugiará ahora la especulación, dónde aparecerá la próxima burbuja.

¿Alguna Apuesta?

domingo, 21 de septiembre de 2008

La crisis inmobiliaria como reguladora de divorcios

El índice de divorcios se ha ido reduciendo paulatinamente, sobre todo los de las parejas de menos de cinco años de antigüedad. Y no sólo en España se da esta situación. Una noticia del Daily Telegraph digital del 3 de septiembre dice "Falling UK houses prices keeps marriages together", o sea, la caída de los precios de las casas mantiene unidos los matrimonios.

Esta consecuencia del pinchazo de la burbuja era muy previsible. Porque cuando llega el momento de la ruptura llega el momento de la separación de bienes y desgraciadamente además de los bienes sentimentales como fotos, cartas y recuerdos también existen los bienes materiales; es decir, bienes y deudas. Y como la deuda hipotecaria es definitivamente la campeona de las deudas que una pareja tiene que afrontar dichas parejas se lo piensan muy detenidamente antes de firmar los papeles del divorcio. Además las casas ya no se venden, sobre todo a los precios a los que las compraron hace cinco años, y el extinto matrimonio se enfrenta a una bancarrota porque cabe la posibilidad real de que la venta arroje más deudas que beneficios.

¿Las soluciones? Hay parejas que deciden divorciarse, pero siguen conviviendo en el mismo piso hasta que se consiga vender, y otras que sencillamente deciden no divorciarse, aunque den por terminado su matrimonio. En esta solución tu pareja se convierte en compañer@ de piso, y la convivencia puede llegar a ser complicada, sobre todo teniendo en cuenta que dich@ compañer@ puede ser una persona a la que no puedes ni quieres ver. Otras parejas sencillamente dejan el piso vacío y vuelven a la casa de sus padres, con la correspondiente carga extra para una familia que ya se hacía la idea de que sus polluelos por fin habían abandonado el nido. Y las más valientes deciden de verdad dar el paso, repartir la deuda (con el consiguiente cargo del banco) e intentar vivir por su cuenta, con el riesgo extra de tener que buscar otra vez vivienda para ellos o para la nueva pareja que hayan formado.

En cualquier caso, la solución no sólo pinta mal desde un punto de vista sentimental sino también en el económico ¿Os acordáis cuando en las películas sobre divorcios siempre aparecía la pregunta "Quién se queda con la casa"? Me parece que en estas situaciones la pregunta va a ser a partir de ahora "¿Quién NO se queda con la casa?" Irónico, ¿verdad?

Por cierto, un último apunte: El Daily Telegraph apunta que los divorcios se dan en un 6% entre las parejas con casas de nueva construcción, pero que sube a un 13% cuando la casa está valorada en un millón de libras esterlinas, y que sube incluso a un 18% cuando se trata de casas de más de dos millones. No sé exactamente cómo funcionará en España, pero en el Reino Unido aquello de "en la riqueza y en la pobreza" ya no se aplica como antes. ¿Será el divorcio un nuevo privilegio para el rico?

Realizado por Bobby

viernes, 19 de septiembre de 2008

Plan marshall financiero



Acaba sin lugar a dudas la semana más importante de la historia de las crisis financieras desde la gran depresión. Nunca se habían derrumbado tanto las bolsas y nunca se habían recuperado tanto.

Lo de hoy, con la subida más importante de la historia de la bolsa evidencia la importancia de la intervención americana. El gobierno americano a decidido liquidar el mecanismo de libre mercado con la mayor intervención de rescate bancaria que se recuerda, algo que se podría calificar como un gran plan marshall para bancos y no es otra que la creación de una agencia estatal de rescate financiero cuya finalidad es la de absorber todos los bonos tóxicos generados por la crisis de las hipotecas subprime y que se han extendido por todo el sistema.

Sin dejar de reconocer lo positivo de esta medida, que demuestran un giro importante en la política económica americana, posicionándose claramente en una vertiente keynesiana, hay que decir que el coste del ajuste económico puede ser tan fuerte como la propia crisis. Me explico. Para financiar esta intervención, en un estado que se ha caracterizado por tener unos déficit públicos y exteriores fortísimos en los últimos años, solo puede hacerse de una de estas 3 vías:

- A través de una subida de impuestos importante, (histórica me atrevería a decir). Puede hacerse, pero las subidas de impuestos en estados unidos las suele pagar el pequeño o mediano contribuyente a lo sumo, pero nunca el gran contribuyente.
o Si el peso del ajuste se lo lleva el pequeño y mediano contribuyente, sería una medida muy contractiva para el consumo ya que le estamos quitando dinero a las clases sociales más numerosas en estados unidos. Consecuencia: más crisis.
o Si el peso del ajuste se hace a costa de los grandes contribuyentes (algo inédito) supondría el giro más radical en la política americana que se recuerda. Personalmente, no creo que se produzca pero si se diera, bienvenido sea porque no repercutiría sustancialmente en la economía.

- A través de una enorme emisión de deuda pública. Problema: la credibilidad en el sistema financiero americano ha caído. Tratar de colocar enormes cantidades de deuda puede resultar tremendamente difícil si esta no se remunera bien. Así que una de dos:

O se consigue colocar toda la deuda, en cuyo caso sería a unos intereses muy altos (lo cual sería muy gravoso para las generaciones futuras)
O bien se mejora la credibilidad del sistema financiero mediante una gran reforma que lo acerque a la seguridad de los sistemas europeos. Ello permitiría reducir los intereses de la deuda y lo haría menos gravoso

- A través del señoriaje, es decir, la emisión de dinero público para financiar la deuda del Estado. Dicho burdamente consiste en que el Estado le ordena a la fábrica de moneda que le dé a la máquina de hacer dinero para pagar sus deudas. El problema que esto genera es muy nocivo para la economía ya que aumenta la cantidad de dinero de la economía sin que se vea acompañado por un aumento paralelo de la producción. Consecuencia: inflación. En grandes cantidades: hiperinflación, tal y como le sucedió a Alemania en 1923 y resulta devastador. Es una práctica que se abandonó por sus conocidas consecuencias pero suele hacerse no obstante de forma encubierta para cubrir ciertos déficits. Se realiza permitiendo durante determinadas épocas inflaciones más altas de lo habitual que provocan una depreciación de las deudas contraídas por el estado. No sería extraño que Estados Unidos permitiera inflaciones moderadas para ajustar su economía pero las consecuencias suelen ser también negativas, ya que el peso del ajuste caería nuevamente en las clases más desfavorecidas y los países más débiles debido a que el dólar se depreciaría notablemente.

Vemos por tanto que una socialización de pérdidas tiene consecuencias muy importantes en la economía y que en función de la vía que se elija, el ajuste recaerá en unos u en otros agentes. Lo importante es que se elija bien ya que según se haga puede estar solucionando o posponiendo el problema.

Lo que si está claro es un hecho, esta crisis acabará con el poderío económico americano y su política ultramercantilista. Probablemente veamos un retorno a a posturas más keynesianos y cierta competencia por recoger el testigo de los estados unidos en el liderazgo mundial.

martes, 16 de septiembre de 2008

La Quiebra del Sistema Financiero


La quiebra del 4º Banco de Inversiones de Estados Unidos (Lehman Brothers) pone en evidencia que la crisis, lejos de estar acabandose, se profundiza en una espiral que parece no tener fin. Tal y como el apocaliptico Greenspan predijo en su momento, parece que estamos asistiendo a la mayor crisis economica desde la Gran depresion de los años 30.

La quiebra y el posterior derrumbamiento de las bolsas de todo el mundo son solo el comienzo de lo que se podría denominar la 3ª fase de la crisis economica mundial de la que ya hablamos en un artículo anterior.
"Lo más seguro es que tras cierto movimiento horizontal en los próximos meses asistamos a un nuevo episodio de hundimiento generalizado bursatil en lo que pienso que será la tercera fase de la crisis económica mundial" (Artículo de 27 de Mayo de 2008)
Para que tengan una idea de la magnitud de la crisis, piensen que lo grave en sí mismo no es que haya quebrado la compañía, ya que otros muchos bancos quebraron en su momento, sino el anuncio de la Casa Blanca de que ya no acudiría al rescate de más bancos.

¿Qué significa esto?
La intervención la semana pasada de los grandes bancos hipotecarios del país manifestaba el giro de la política estadounidense a un intervencionismo keynesiano en un desesperado intento de salvar la situación. Este anuncio no significa un contragiro o una rectificación de esta politica sino la evidencia irrefutable de que el Tesoro americano ya no da más de si. Dicho en otras palabras, el gobierno no puede intervenir porque no tiene más dinero para intervenir.

El transfondo económico de esto esconde el hecho de que el sistema financiero internacional está entrando en un gravísimo riesgo de quiebra por la posibilidad de un derrumbamiento en cadena de las grandes entidades bancarias del planeta debido sobretodo a la fuerte interrelación que la globalización ha provocado en el sistema bancario. Por ello, no es de extrañar que los grandes bancos de todo el mundo se hayan aliado y creado un fondo de rescate de 70.000 millones de $ para ayudarse entre sí.

¿Pero que significaría la quiebra del sistema financiero internacional?
Esto jamás se ha dado en la historia del capitalismo, ni siquiera durante la gran depresión. Implicaría el no reconocimiento por parte de las entidades bancarias de sus pasivos es decir, inversores y depositantes perderían aquellos capitales que tuvieran depositados en sus bancos. Ello traería la reducción significativa de liquidez (dinero circulante) en la economía mundial con consecuencias nefastas para el desenvolvimiento normal de la actividad economica.

Para que lo entiendan mejor, imagínense que su banco mañana mismo les dijera que no puede devolverles el dinero que tienen depositado en él porque está arruinado. Algo similar (aunque no tan grave) pasó en Argentina hace unos años y derivó en un corralito financiero que duró meses y cuyas consecuencias en la economía fueron terribles. Si algo así pasara a escala planetaria sería el mayor desastre económico desde que se instauró el capitalismo global y probablemente derivaría a la larga en un cambio de paradigma económico cuya dirección es impredecible.

Afortunadamente esto solo ocurriría en el peor de los casos. Particularmente soy de la opinión de que para que esto ocurriese se tendría que dar un escenario de desconfianza global tan fuerte entre unas naciones y otras y un retroceso a posturas ultranacionalistas y antiglobalizadoras tales como las que se dieron durante los años posteriores a la gran depresion y justo antes de la 2ª guerra mundial. El actual escenario geopolítico no invita a pensar que las naciones desarrolladas vayan a enzarzarse en disputas territorialistas y que probablemente colaborarán, si la crisis global se recrudece hasta limites apocalípticos antes que permitir el fin del capitalismo.

Mientras solo queda ya esperar para ver que más puede pasar que no haya pasado ya. Por suerte para todos, no hay crisis que 100 años dure, por lo que es probable que estemos viendo la última fase de la crisis antes de ver la tan ansiada recuperación.

domingo, 14 de septiembre de 2008

Los especuladores se echan atrás


El pasado 4 de septiembre apareció en el IDEAL de Granada una noticia interesante: aproximadamente el 40% de las ventas de viviendas en la provincia de Granada no se rematan por insolvencia del comprador. Es decir, que aproximadamente el 40% de viviendas de nueva construcción se quedan sin vender justo cuando el comprador tiene que firmar las escrituras e hipotecarse para pagarlas. Lo verdaderamente significativo es que esto se produce aún teniendo en cuenta que siempre se da una señal a cuenta, a veces con una buena cantidad de dinero, dinero que ya no se vuelve a recuperar.

¿Las causas? Creo que ya las vamos conociendo. El comprador no consigue el crédito hipotecario, pierde su puesto de trabajo y no puede hacer frente a la deuda, intenta vender su piso anterior para comprarse éste y al ver que no se vende tiene que parar la operación, o simplemente tiene la suficiente visión como para saber que van a seguir bajando los precios y que aún perdiendo ese dinero va a salir ganando. Eso si estamos hablando de personas que van a vivir de verdad en la casa. Porque si hablamos de especuladores, simplemente prefieren perder el dinero invertido que hipotecarse con los intereses de hoy en día para continuar con una inversión que no va a dar los beneficios de hace tres años. Y es que ya la crisis es tan patente (hasta Zapatero menciona ya esa palabra) que nadie cree ya sea un negocio.

Esta noticia ya debería de ser preocupante por sí sola (o esperanzadora, según se mire), pero juntando esta noticia con las que nos suelen venir de telediarios, periódicos y otros medios de información puede observarse que el final de la crisis va para largo. Porque cuando los especuladores deciden perder dinero para abandonar definitivamente un negocio es porque de verdad no hay manera de levantarlo a corto plazo, no nos engañemos.

jueves, 11 de septiembre de 2008

España: de locomotora a lastre

Hubo un tiempo en que éramos la envidia de nuestros vecinos por nuestra prosperidad y desarrollo. Todos los países europeos alababan nuestra capacidad de crecimiento y creación de empleo. Se hablaba incluso de que éramos la locomotora europea. De ello hace tan solo un año y aunque lo cierto es que ese admirado desarrollo era ficticio, algo si que era cierto, la burbuja española impulsaba el crecimiento europeo.

El desarrollo económico artificial que la burbuja provocó, hizo que España generara el 80 % del empleo que se creaba en Europa. Además, nosotros representabamos el 10 % de la economía de los 15 y éramos la 5ª potencia económica (tras solamente Alemania, Gran Bretaña, Francia e Italia). Simultáneamente, la burbuja era alimentada, no solo por agentes económicos nacionales, sino también por europeos que veían en España el paraíso de la especulación.

Así no extrañaba que España fuera capaz de tirar del carro de los 15. España, con su impresionante recién generada riqueza, podía comprar lo que quisiera en los vastos mercados europeos gracias al euro. Francia, Gran Bretaña, pero sobre todo, Alemania, vendían a España ingentes cantidades de productos que aumentaban su superávit exterior (engrosando el déficit de la balanza nacional).

Detrás de la burbuja sabemos que se escondían graves y crecientes problemas sociales, pero al abrigo de la euforia, los españoles nos lanzamos a perseguir nuestro sueño de alcanzar el nivel de vida europeo sin preocuparnos de si podíamos o no costeárnoslo, de si ese crecimiento sería sostenible. En definitiva, no nos importaba estar hipotecando el futuro de los españoles, a los españoles del futuro.

Pero como todos sabemos, la Burbuja explotó y el sueño del crecimiento eterno, de vivir como los europeos, se esfumó. España ha pasado en un año de un crecimiento vigoroso a una inminente recesión. Pero en una Europa globalizada, los españoles no nos conformamos con llevarnos nuestros problemas a la tumba. España, con su crisis económica amenaza con arrastrar a toda Europa a la depresión.

España es ahora una amenaza, un lastre para los europeos. No solo por los problemas financieros que pueden originarse, por la caída de los precios de la vivienda (pudiendo originar un nuevo foco “subprime”); sino también por el hecho de que la capacidad financiera de los españoles se ha visto gravemente mermada por la crisis. Al haber reventado la burbuja española, los españoles hemos pasado de la euforia más entusiasta a la depresión más honda, sin que ni siquiera una Eurocopa de Fútbol nos haya devuelto la ilusión consumista del pasado.

Nosotros (burbujas aparte) éramos pobres, solo que ahora nos hemos dado cuenta. La ducha de agua fría que el crack financiero estadounidense nos ha dado solo nos ha permitido darnos cuenta de lo evidente: los españoles éramos pobres disfrazados de ricos europeos. Podíamos comprar todo lo que quisiéramos porque podíamos financiar todo lo que queríamos. Los europeos nos habían dado el dinero y nosotros nos lo gastábamos como mejor sabíamos hacer: especulando.

Ahora los europeos pagarán nuestros platos rotos. España en recesión significará el fin de un mercado próspero para alemanes, franceses, italianos, británicos, europeos en general, que aprovechaban nuestra burbuja para poder vender sus productos. Su riqueza era nuestra riqueza, ahora nuestra ruina será su ruina.

España por desgracia se llevará por delante la economía europea. Como la locomotora ha descarrilado, Europa descarrilará con nosotros y se lanzará sobre el enorme precipicio de la crisis.

Burbuja española, consecuencias europeas. Maravillas de la globalización.

Suerte que somos europeos, al menos esta vez no estaremos solos.

miércoles, 10 de septiembre de 2008

El hipócrita americano

Vivimos en un mundo lleno de hipocresía donde Estados Unidos es el rey. El ultimo ejemplo se ha dado hace bien poco cuando se ha decidido la intervención de los 2 grandes bancos hipotecarios del país.

Llama la atención que, cuando el país más poderoso del mundo pasa apuros, siempre se vuelve keynesiano. Estamos hartos de oír que el mecanismo típico americano para impulsar su economía es el de hacer una guerra para aumentar su producción armamentística. Es lo que se denomina en economía, el capitalismo keynesiano o capitalismo interventor, donde el Estado interviene allá donde el mercado falla (en contraposición al neoliberalismo que defiende la no intervención del Estado en la economía). En este caso concreto, se podría hablar de un keynesianismo militarista. Se ataca un país para levantar la economía del tuyo impulsando la demanda de armas y petróleo.

Y es que es curioso que, tras la crisis de las hipotecas Subprime, el gobierno republicano de George W. Bush esté llevando a cabo la mayor intervención en la economía que se recuerda desde la gran depresión. Y todo para evitar una recesión que parece inminente. Un país que tiene a la libertad de mercado y el capitalismo más salvaje como bandera, ejempliza con ello que en tiempos de crisis la mejor receta es el keynesianismo.

Como decía un buen profesor que tuve, en tiempos de crisis hasta los ricos se vuelven keynesianos. ¡Que fácil es defender los mecanismos del mercado cuando las cosas van bien y que difícil es hacerlo cuando las cosas van mal! Y es que hasta a los ricos les conviene el Estado cuando hay crisis.

Tendría hasta gracia que el mayor fundamentalista de los mecanismos del mercado haya realizado la mayor operación intervencionista de su historia, sino fuera porque, como siempre, lo ha hecho para salvar, no a los más desfavorecidos, sino a sus millonarios esclavizadores: los bancos hipotecarios.

¿Hay que intervenir para salvar a los ricos y no hacerlo para ayudar a los pobres? Valiente Estado Robin Hood, ¿o más bien habría que decir Hood Robin, que roba a los pobres para darselo a los ricos?

Ni vosotros mismos, defensores del capitalismo salvaje, sois coherentes con lo que decís.

¡Hipócritas!

lunes, 8 de septiembre de 2008

La culpa de la crisis también es del PP

Antes de que me encasillen de socialista, he de decir que no tengo ninguna afinidad política clara. Es más, hace años que ando asqueado de la política. Como decía a mis compañeros de curso de alemán en Berlín durante este verano, he perdido la fe en la política y en mi país (y no saben ustedes cuan triste es afirmar esto).
Pero no puedo evitar encenderme cuando aquellos fundamentalistas sectarios del PP (cuidado, fundamentalistas hay en todos los partidos), afirman que toda la culpa de la crisis económica es de Zapatero y resumen toda la cuestión a algo tan simplón como: PP bueno, PSOE malo.
Es tan triste escuchar el análisis que hacen. Simplifican todo a las estadísticas con afirmaciones como: “durante los 8 años del PP se creo empleo y el PSOE es el campeón del desempleo” o cosas como “el PSOE se ha cargado la herencia económica del PP”.
Que pronto se olvida esta gente de las causas de la crisis e incluso cuando las mencionan hablan únicamente en presente culpando exclusivamente al PSOE de todo lo que está pasando.
¿Acaso olvidan que detrás de la crisis económica está el fin de la burbuja inmobiliaria? ¿Y cuando se formo? y sobre todo, ¿por qué se formo? Eso es lo que hay que ver antes de lanzar culpas a diestro y siniestro de forma sectaria. Y es que por desgracia en esta cuestión las culpas están equitativamente repartidas.
La burbuja inmobiliaria se formó al abrigo de las políticas neoliberales del PP y en particular de la liberalización del suelo que se produjo durante la primera legislatura del señor Aznar. Sí, efectivamente, la burbuja nació entre 1996 y el año 2000 y no precisamente por el PSOE. De hecho durante los años posteriores, la segunda legislatura del PP, la burbuja inmobiliaria se desató y los precios de la vivienda alcanzaron tasas de crecimiento interanual del 18 % (las máximas de toda la burbuja) sin que el PP hiciera nada por enfriarla.
Más por casualidad que por méritos propios el cambio de gobierno en 2004 coincidió con el agotamiento de la burbuja y la desaceleración de las tasas de crecimiento. Eran los primeros síntomas de que el clima económico estaba cambiando. A pesar de todo y dado que la cosa iba bien, tampoco se hizo nada por arreglar la situación. En 2007 y antes de que estallara la crisis Subprime el mercado de la vivienda ya estaba dando las primeras señales de alarma con una desaceleración notable del precio y la demanda. Sin embargo y como de costumbre tampoco se hizo nada.
Si es evidente que entre 1996 y 2008 no se ha hecho apenas nada por arreglar esta situación, ¿por qué entonces se empeña la gente en echar las culpas al bando contrario si ambos tienen la culpa?
Y es que señores, hay que recordar que para que una burbuja explote, lo primero que tiene que hacerse es inflarla. Pero dado que las burbujas suelen traer en su formación un clima económico favorable, nadie quiso atacarla para no estropear aquellas maravillosas estadísticas artificiales que nos decían que crecíamos más que los europeos y que cada vez estábamos mejor. Bueno, habría que matizar, algunos estaban mejor (los especuladores, los banqueros, los políticos por supuesto, etc…) la gran mayoría estaba cada vez peor.Sin embargo estamos tan obcecados con el juego político y deseamos con tanto ahínco que gane nuestro “partido” (como si esto fuera fútbol) que nos da igual criticar al rival con tal de reafirmar nuestra “firmeza de ideas”. Y es ahí donde los fans del Partido Popular se equivocan. Claro que el partido socialista tiene culpa de la crisis, pero la responsabilidad también recae, en el origen de la burbuja, en las políticas neoliberales populares.
Y es ahí donde critico a ambos partidos. El liberalismo es la peor receta económica ya deja campar a sus anchas la especulación y permite las burbujas, burbujas que fomentan la desigualdad económica, siendo esta la principal razón de las crisis, cosa que olvidan hasta los mejores economistas liberales.
Y puestos a criticar, ya que he criticado mucho al PP hoy, hay que decir al menos una cosa a su favor, y es que cuando votas al PP sabes al menos que te vas a encontrar: una política económica liberal. Lo grave ciertamente es el cacao mental del Partido Socialista que practica políticas sociales muy progresistas en lo social y muy liberales (al igual que el PP) en lo económico, lo que evidencia la falta de coherencia del partido. Lo más triste es que hoy en día, el único partido que realmente defiende una política económica keynesiana (de centro izquierda) es Izquierda Unida, partido abocado a la desaparición por la actual ley electoral (que premia el nacionalismo y el bipartidismo).
En fin, como ya digo, he perdido la fe en mi país y eso es taaaaan triste…

sábado, 6 de septiembre de 2008

Sangre de Especulador

En una conversación reciente con unos amigos, uno de ellos, que tiene intención de irse a Alemania a trabajar, comentaba lo fácil que es comprarse allí una casa.
- Una casa enorme con jardín, en un pueblo al que voy (que no soy capaz de pronunciar, vaya), cuesta 7000 euros, y eso que los sueldos de allí son más altos.
Aquí es donde yo aprovecho mis conocimientos del blog:
- Pues eso es porque en Alemania la vivienda está muy protegida, y si quieres vender una casa tienes que pagar la mitad al estado.
- Igual que aquí -dice otro-, que cuando la vendes el estado se queda con un porcentaje de lo que ganas de más.
- No, no -le respondo-. No la mitad de la plusvalía, sino la mitad del VALOR del inmueble.
- ¡¡¿¿Pero eso cómo va a ser??!! ¡Es muy injusto para el vendedor!
- Sí, tan injusto que todo el mundo se puede comprar una casa, pero como venderla no es negocio, no hay burbujas y mira lo baratas que salen.
Mi amigo se quedó en estado de cortocircuito y no fue capaz de comprender cómo una medida tan injusta podía traer justicia social. Quizá lo que no entiende es que cuando se es demasiado justo con los que tienen mucho, se está siendo injusto con los que no tienen.

Analizando mejor la medida, podemos ver que tampoco es tan injusta para un potencial vendedor. Imaginemos que un tipo se compra una casa por 10000 euros, y pasados unos años necesita mudarse. Como no hay burbuja, la subida de la vivienda será aproximadamente la de la inflación. Pasados diez años, la casa valdrá 15000 euros (dejo a los economistas el cálculo de la inflación media anual). Al venderla sólo podrá obtener 7500 (50% del valor de la vivienda) euros por ella, que según este amigo es lo injusto. Ahora bien, se va a comprar otra casa que tiene casi el mismo valor, pongamos 15000. Por lo que tendrá que endiñar los 7500 que no pudo obtener de la venta de su casa. Pero, ahora viene lo bueno: en estos diez años sus hijos han crecido y se quieren independizar. Como las viviendas normales valen unos 15000, los alquileres rondan los 100 euros. Con un trabajo a tiempo parcial pueden pagarse esto y otras cosas, así que se podrán ir pronto de casa, y el día que quieran establecerse, comprándose una casa, no tendrán que pedirle ayuda a sus padres.

Imaginemos qué le ocurre a otro tipo similar en España. La casa de partida también vale 10000 euros, pero la burbuja hace que en 10 años pase a valer 26000 euros. La vende por ese precio, y en los gastos de compra-venta se deja unos 2500 euros (10% del valor de la vivienda). Se compra otra del mismo precio, por lo que sólo se ha tenido que gastar esos 2500, y es el feliz propietario de un inmueble valorado en 26000 euros, siendo más rico que su vecino alemán, o eso piensa él. Resulta que sus hijos también se quieren independizar, pero los alquileres son más caros, saldrían por 175 euros (un 75% más caras). Así que los hijos se quedan más tiempo en casa, sin plantearse el alquiler porque cuesta lo mismo que comprar, hasta que juntan para comprar una vivienda, viviendo durante ese tiempo de los padres, o se irán antes, si los padres les ayudan a poner algo para la entrada del piso. El caso es que estos hijos tendrán que poner 11000 euros más que los del alemán para la compra de su vivienda. Al final, el tipo que pensaba que era más rico, tuvo que gastarse 5000 euros más en cada hijo. Suponiendo que tuviera dos hijos sólamente, la operación de cambiar de casa y echar a los hijos le ha costado 12500 entre todo, 5000 euros más que al alemán. (Con un hijo le sale igual de caro, mientras que con tres o más hijos, es la ruina).

Cuando pasen otros diez años, en el país de la burbuja nadie querrá alquilar, porque se habrán mentalizado de que es tirar el dinero. Los hijos no se irán nunca de casa. Algunos inversionistas (con dinero blanco y negro) harán fortunas en poco tiempo, a costa de los trabajadores que son, en definitiva, los que necesitan la vivienda. Se implantará la cultura del pobre currante soñando ser un rico propietario, que no tiene lo suficiente para arreglar los bollos del coche porque le ahoga la hipoteca de su casa millonaria. Pobres que exigirán a sus gobernantes que no hagan medidas para proteger a los pobres (eliminar el impuesto de sucesiones), porque ellos imaginan ser ricos. Pobres que, en definitiva, se bloquean mentalmente ante la posibilidad de que una vivienda con una fuerte protección estatal signifique mayor bienestar para todos.

Y cuando reviente la burbuja ...

Abraham J. Palma

jueves, 4 de septiembre de 2008

Comienza lo más duro

Recién venidos del verano, pedimos disculpas a nuestros lectores por el parón sufrido por nuestro blog. Esperemos que no nos hayais echado de menos.

Por desgracia para todos, volvemos de las vacaciones (los afortunados que hayan podido disfrutarlas, que no han sido muchos), con unas perspectivas bastante negras. Y es que como ya reconoce abiertamente hasta nuestro querido presidente, entramos en la parte más dura de la crisis.

¿Cuan dura será ésta? Ahí ya es donde discrepan todos. Desde nuestro eternamente optimista presidente (la alegría de la huerta) que dice que será durilla (pero no demasiado) hasta nuestra siempre pesimista oposición que siempre lo ve todo negro negrísimo, tenemos predicciones para todos los gustos.

Hoy mismo ha salido las predicciones de las cajas de ahorros que auguran un ajuste francamente muy duro. Ciertamente no sé si habrá tintes políticos detrás de estas predicciones, pero más nos vale a todos que no se cumplan porque son muy pero que muy negativas. Entre lo más destacable, anuncia la entrada (oficial) en recesión a final de año y no preveé una recuperación antes de 2010. Además, y para colmo de males, anuncia un paro al 16 % cuando el año pasado estabamos celebrando el 8%.

En fin, esperemos que no pase como he visto hoy en las noticias, que las colas del Inem estaban llenas y las oficinas vacías de responsables. Dichosos recortes de presupuesto. Resulta hasta paradójico que justo cuando más empleo público hace falta (para combatir la crisis del privado) recorten impuestos y gastos. Si los políticos creen que asi reactivan la economía allá ellos. En mi opinión la cosa así solo empeora. Pero bueno, ya se sabe que cuando se ganan 3.000 euros al mes más dietas, importa todo menos el bolsillo, salvo como este año, que les van a congelar el sueldo (pobreticos).

En fin, asi que a los demás, los mileuristas, nos toca apretarnos porque mucho me temo, ha empezado la parte más dura de la crisis.

Saludos a todos

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