miércoles, 14 de noviembre de 2007

Hablaron de inversión cuando querían decir especulación

Pocas veces se ve tan claro en una disciplina científica como en la ciencia económica el interés que tienen algunos por confundir y obviar determinados fenómenos .

Esto pasa muy claramente con los términos inversión y especulación. Veamos brevemente que significan.

La especulación según la Wikipedia es el conjunto de operaciones comerciales o financieras que tienen por objeto la obtención de un beneficio económico, basado en las fluctuaciones de los precios. Un especulador no busca disfrutar del bien que compra, sino beneficiarse de las fluctuaciones de su precio.

Como muy bien indica la Wikipedia, en sentido estricto toda forma de inversión es especulativa, ya que busca el beneficio a través de las variaciones de los precios de los activos (o bienes) en los que se "invierte".

No obstante, hay que decir, que el término especulación se suele limitar a aquella inversión que no aporta ningún trabajo o como nos gusta decir en economía, no añade ningún valor al bien. Es decir, especular es aprovechar las subidas y bajadas de los precios en beneficio propio, sin que haya mediado ningún trabajo. La forma de hacerlo es acaparando temporalmente un bien que se adquirió a un precio para tratar de venderlo a uno superior y obtener una ganancia.

Por tanto, una inversión no especulativa sería aquel gasto que sí aporta algún tipo de valor añadido al bien y que se vincula con la gestión del capital invertido.

La ciencia económica ortodoxa o dominante, curiosa (o mas bien interesadamente) ha omitido el tratamiento analítico de la especulación y ello se nota especialmente en la terminología utilizada. Para un economista ortodoxo (de ideología neoclásica para ser más precisos) no hay diferencia alguna entre inversión y especulación agrupandose todo término en la primera, cuyas connotaciones son más positivas.

Y es que el paradigma neoclásico toma el mercado como la unidad perfecta de asignacion de recursos escasos. Dicho en un lenguaje más claro, los precios que se conforman por la confrontación de la oferta y la demanda, son señales perfectas de la escasez del mercado. Y ahí es donde está el gran fallo del análisis ortodoxo. Un economista neoclásico no tiene en cuenta la especulación en su análisis. Es decir, para ellos, el precio señaliza adecuadamente si un bien es más o menos escaso (o abundante). Si un bien tiene un precio muy elevado es porque es muy demandado en relación con la oferta existente y por tanto, escaso. En cambio, un precio bajo, indica que hay una gran cantidad de bien disponible en el mercado para su adquisición, o lo que es lo mismo, la oferta en el mercado supera ampliamente la demanda.

La invisibilización de la especulación es pues intencionada dado que, al ser los precios señales perfectas, no se justifica en el mercado intervención alguna. En definitiva, la oferta creará su propia demanda y viceversa. En otras palabras, cuando un bien tenga un precio elevado, se fomentará una mayor producción de éste y cuando tenga un precio bajo, se fomentará una mayor adquisición y menor producción de este. El precio del bien actúa entonces como un regulador en el que no cabe la intervención estatal, ya que es innecesaria. El mercado tiene mecanismos para autorregularse.

Pero cuando aceptamos la existencia de especulación, no cabe ya hablar de asignaciones perfectas. Un mercado sujeto a un fenómeno especulativo, no regula eficientemente los recursos y por tanto no transmite de forma adecuada los bienes producidos a sus destinatarios o usuarios finales. Los bienes especulados quedan pues en manos de intermediarios especuladores.
La especulación actúa entonces como un distorsionador de esa señal perfecta y es entonces cuando queda justificada la intervención. Si el precio no es por si solo capaz de asignar bien los recursos, el Estado debe intervenir para conseguir hacer que esa asignación sea más eficiente.

¿Que implicaciones tiene la omisión de la especulación en el análisis económico? Veamoslo con el mejor ejemplo y más cercano que tenemos: la Vivienda.

¿Que tipo de explicación daría un economista ortodoxo al elevado precio de la Vivienda? Según éste, la Vivienda es cara porque es escasa y el precio acabará regulando por si solo la oferta a la demanda. Pero viendo la realidad, ¿cabe hablar de escasez de Vivienda con más de 3 millones de pisos vacíos en nuestro país?

Según ellos, la causa no sería la innacción en política sino todo lo contrario: la intervención. El Estado, con su intromisión ha provocado la distorsión del precio. Hay que dejar actuar a los mercados para que regulen automáticamente la oferta y la demanda. Es decir, los elevados precios de la vivienda se achacan esencialmente a la intervención estatal.

Para ellos pues, no cabe hablar ni de especulación ni de burbuja. Los precios son altos porque hay mucha demanda y poca oferta. Y su solución no pasa por el reparto de lo existente, sino por el aumento de la oferta.

En cambio, si aceptamos la existencia de una burbuja inmobiliaria, los precios de la vivienda son elevados porque hay especulación en el mercado. El precio no está reflejando bien las necesidades y cabe entonces intervenir. El Estado debe regular el mercado para impedir que la especulación distorsione las señales de precios. No cabe entonces hablar de aumento de la oferta sino de reasignación o reparto de la existente.

En resumidas cuentas, la omisión de la especulación en el análisis económico justifica unas políticas que de otra manera no tendrían ningún sentido desde un punto de vista racional. Si un bien es abundante pero está mal repartido, es absurdo hablar de aumento de la oferta.

Economistas, hablemos con propiedad. En los ultimos años no se ha invertido en vivienda, se ha especulado en vivienda.

No digan inversión cuando querían decir especulación.

2 comentarios:

  1. Como siempre, muy completo! Pero tengo una duda sobre cómo interpretas los inversores en Bolsa... o debería decir especuladores?

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  2. Efectivamente, es como dice abraham. Antiguamente estaba muy claro esta diferencia. El problema se ha formado cuando se han formado las Sociedades Anónimas dado que se ha desvinculado la aportación del capital a la gestión de la empresa.
    Antes el empresario era el que ponía el dinero e invertía su capital. Ahora los que dirigen la empresa no son los mismos que detentan la gestión de ésta.
    Asi pues, queda en manos del accionista su comportamiento bien como inversor bien como especulador.

    En la medida que quiera vincularse con el desarrollo de esta y apostar a largo plazo por la empresa, es un inversor. En cambio, si solo está buscando la plusvalía para luego vender la acción, es claramente un especulador.

    Es decir, el típico broker no es más que una forma elegante de especulación profesional.

    Al fin y al cabo, la mayoría de los que invierten en bolsa, les importa bien poco la evolución de las empresas sino que más bien buscan
    que estas funcionen para obtener plusvalías y vender sus acciones a otro postor.

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