miércoles, 10 de febrero de 2010

Sacrificando la presuncion de inocencia


El derecho de presuncion de inocencia es quizás uno de los garantes más importantes de nuestra democracia. La diferencia de una democracia y una dictadura puede estar en el simple hecho de considerar a todos inocentes o culpables, hasta que se demuestre lo contario.

No es poca cosa pues, si pensamos que todos somos inocentes salvo que se demuestre lo contrario, estamos considerando implícitamente que es mucho más grave encarcelar erróneamente a un inocente que dejar libre a un culpable.

En un sistema así, la mayoría de los errores serán los segundos. El precio de considerar a todo el mundo inocente, hasta tener pruebas fehacientes de que un acusado es culpable, es que muchos culpables acabarán siendo liberados por falta de pruebas.

Si quisieramos asegurarnos de que las calles estuviesen libres de criminales (calles seguras), tendríamos que hacer la consideración contraria, es decir, una presuncion de culpabilidad.

Si, todo el mundo es culpable hasta que se demuestre lo contario, consideramos más grave dejar a un criminal libre que a un inocente en la carcel. Tendríamos calles prácticamente libres de criminales, pero el precio sería muy alto. Habría miles de inocentes, que al no poder demostrar su inocencia, tendrían que permanecer un tiempo encerrados.

Visto lo visto, una presuncion de culpabilidad otorga cierta seguridad de que el hecho delictivo no quedará impune, pero supondrá el sacrificio de multitud de inocentes, víctimas de una consideración injusta. Es decir, estamos privando del derecho a la libertad del individuo (concretamente a la libertad de movimiento) en pro de la seguridad.

En otras palabras, presuncion de inocencia o de culpabilidad contraponen libertad contra seguridad. Y ello se puede aplicar a todos los ambitos de nuestra vida.

El ejemplo más suave que se puede hacer “entre comillas” es el del famoso canon digital de la SGAE. Con el canon se presupone, que todos los ciudadanos son culpables de piratería, a cambio de tener la seguridad de que nuestros artistas cobran sus derechos de autor. Se está por tanto suponiendo que, y salvo que demostremos lo contrario, todos utilizamos los soportes digitales (CD’s, DVD,s, Discos Duros, etc…) para “robar música/películas/juegos” a los autores.

Pronto llegará la temida ley de Economía Sostenible, en el que se pondrá la llamada ley de Sinde o ley antidescargas. En ella se dan una serie de prerrogativas al gobierno para clausurar una página al más mínimo indicio de culpabilidad, sin sentencia previa que la demuestre.

Hablar de estos ejemplos parece un tanto banal. No hay cifras o estudios fiables al respecto, pero todos conocemos a gente que se ha bajado alguna cancion o película “pirata”. Parece una práctica generalizada. Y por tanto parece en cierto modo legítimo cobrar un canon de piratería.

Pero, aun siendo una práctica generalizada, no podemos aceptar sin más esta imposición, porque coarta la libertad del individuo, sacrificando su más sagrado derecho. Habrá alguien que no haya bajado una película o canción en su vida. ¿Por qué entonces se le sentencia como culpable?

¿Se imaginan esto aplicado a otros ámbitos o leyes?

¿Se imaginan que todos los dueños de perros tuvieran que pagar un canon por las caquitas que dejan los perros en las calles? Hay dueños limpísimos, que siempre recogen los excrementos de sus mascotas, pero como es una práctica generalizada, debemos multarlos a todos. Tendríamos calles limpísimas, pero el precio lo tendrían que pagar tanto los buenos como los malos dueños.

Parece poca cosa hablar de animales, pero, ¿y si vamos subiendo peldaños?

Si lo hicieramos con el tráfico, habría que sancionar a todos los conductores, con la más minima sospecha de que hubieran bebido, corrido demasiado... Si todos, a la mínima sospecha, fueran a la carcel, desde luego tendríamos carreteras segurísimas pero a costa de tener a miles de conductores inocentes metidos en los calabozos.

Mas grave, ¿no? Sigamos

¿Qué les parecería si le pillaran en la escena de un crimen y sin prueba que medie, le encerraran, junto a todos los demas testigos hasta que dieran con el verdadero culpable? ¿Y si no lo hallaran? ¿Y si decidieran tenerlo a usted y a otros muchos como usted cuyo unico delito era estar en el lugar equivocado en el momento menos oportuno?

Ya hablamos de palabras mayores, ¿verdad?

Desde luego, con sistemas tan severos tendríamos calles limpias y seguras. Pero a costa de que muchos inocentes pagando condenas injustas y severas.

Parece, al menos hasta aquí, que la cosa se queda solo en el canon digital. Que de momento no hemos subido muchos peldaños. Pero olvidamos una cosa muy importante, que lleva ocurriendo desde el 11 de Septiembre de 2001, cada vez con más frecuencia y gravedad.

Hablamos de la violación sistematica de nuestra libertad de movimientos en pro de la seguridad aerea. Hace unos años los aeropuertos y los aviones eran sitios muy inseguros. Cualquiera podía entrar con una bomba en el equipaje de mano y hacerla explotar en pleno vuelo. Hoy día, es harto difícil incluso para un terrorista atentar con un avion.

¿Tenemos más seguridad? Indudablemente ahora uno se siente “más seguro” cuando viaja en un avion. El problema está en que no te detengan antes de embarcar, porque hoy día es fácil que te confundan con Osama Bin Laden y sino que le pregunten a Llamazares.

Los controles de seguridad de los aeropuertos, en especial los de Estados Unidos, son infernales. El sacrificio por la seguridad ha sido, el de unas medidas muy humillantes en los aeropuertos. No hay cosa ya que no sea susceptible de ser revisada. Antes todavía podías preservar tu desnudez, ahora, con la inclusión de los escáneres térmicos, te verán hasta tus partes pudendas.

Todo por la seguridad. Porque indudablemente, pasajero, eres culpable de llevar una bomba, a menos que demuestres lo contrario, es decir, que te registren hasta el “carnet de identidad” para que sepan que eres inocente.

Estamos llegando a una democracia sin presuncion de inocencia, o dicho con otras palabras, a una dictadura de la seguridad.


4 comentarios:

  1. Es increíble lo de los aeropuertos... deberíamos hacer huelga los pasajeros y no viajar nadie en avión un par de días, se iban a cagar las patas abajo.

    Es indignante lo del escáner. Espero que al final reine la cordura y no se acaben poniendo.

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  2. Estoy de acuerdo contigo, Robert. Hay una frase de uno de los Padres de la Patria de los EEUU que dice (curiosamente) "el pueblo que sacrifica libertad por seguridad no merece ni lo uno ni lo otro".

    Y es lo que nos está pasando. Hemos empezado a sacrificar nuestra libertad y de momento no hay indicios de que la seguridad vaya a mejorar. Porque si antes corrías de los delincuentes al final acabarás corriendo de las autoridades. ¿O es que no nos acordamos de Franco y sus grises?

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  3. En los aeropuertos no creo que se pueda garantizar la seguridad. Aunque también hay que darle las gracias a los terroristas por nuestra perdida de libertad.

    Por lo demás, en todo, te doy la razón. Coincido en analisis y conclusiones. Un saludo.

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  4. También estoy de acuerdo con eso, Abraham, si se criminaliza todo esto lo único que conseguirán es que veamos las menos películas posibles. Una cosa está clara: A mí me encantaría tener una videoteca original (de hecho, no tengo ningún libro por ordenador, y mi biblioteca no es precisamente escasa), pero si no sé lo que me puedo comprar no me voy a gastar cuarenta euros en un DVD que vaya a ser un coñazo. Eso sí, cuando veo unas ofertas especiales de películas antiguas de 5 o 10 euros el DVD, me pongo morao. A ver si van aprendiendo, la verdad.

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