martes, 4 de septiembre de 2012

Educados para ignorar la pobreza




Vivimos en una sociedad insensible a la pobreza. No nos preocupa lo más mínimo mientras no nos afecte. Fuimos educados para trabajar, consumir y acumular, pero no para preocuparnos por los demás.

Ignoramos su existencia. A veces nos la ocultan. Bien porque las autoridades se ocupan de desplazarla, de marginarla, de darle mediáticamente mala imagen, bien porque los medios le dan poco espacio en sus noticias. 

Otras veces simplemente no queremos verla. La tenemos delante de nuestras narices pero pasamos de largo. Vamos por la calle, vemos a alguien pidiendo y hacemos como que no le hemos visto.

Nos educaron para tener miedo a la pobreza. A la de los demás pero incluso a caer nosotros mismos en ella. Caer en la mendicidad es algo terrible en nuestras mentes. No somos capaces de visualizar un pobre feliz. Toda la pobreza necesariamente ha de ser dramática mientras que la riqueza necesariamente debe dar la felicidad.

Es la famosa ecuación del capitalismo. Riqueza = Felicidad

Y sin embargo tenemos cientos de ejemplos de que no es así, más bien al contrario. El pobre se socializa más, el pobre asume mucho mejor su situación y relativiza sobre esta. Es capaz de llevar una vida digna siempre y cuando disponga de lo más básico e indispensable. Sustento y techo. Mientras que el rico es inconformista por naturaleza. Lo puede tener todo pero siempre necesita más. Nunca es suficiente y se obsesiona por acumular, por ostentar.

Solo hay que ver como en países relativamente más pobres que nosotros tienen sociedades más felices que las nuestras. ¿Cómo puedo afirmar rotundamente esto? Porque la mejor medida de la felicidad de una sociedad es el índice de suicidios. Aunque las estadísticas nunca son del todo fiables y hay mucho tabú sobre el tema, se sabe que las sociedades más ricas presentan las tasas de suicidio más altas.

Pero no estoy aquí para venderles lo felices que son los pobres. Sino para denunciar lo frívolos que nos hemos vuelto. No estoy pidiendo que se echen a llorar, ni que vayan corriendo a salvar a cada persona pobre que vean ustedes por la calle. Todos, algunos más, otros menos, hemos ido por la calle y hemos pasado de largo delante de algún mendigo. Muchos hemos girado la cabeza a otro lado cuando se nos acercaba. Docenas de veces nos hemos negado a dar dinero. Los motivos que lo justifican pueden ser muchos.

El más frecuente y quizás tolerable, es el de la imposibilidad económica de ayudar a todos y cada uno de ellos. Incluso los que lo hacen, tienen que ser selectivos. Hagan sino el experimento de que, durante una semana, contar el numero de mendigos y de personas que le piden ayuda para los pobres. Si a cada uno de ellos le dieran dinero, que les digo yo, un euro, posiblemente más de uno no podría afrontar el gasto. Y con 1 euro no le solucionarían el problema a ninguna de esas personas.

Otro motivo suele ser psicológico y relacionado con la desconfianza. Miedo a que nos esté engañando. A que realmente no necesite ese dinero o que no vaya a los fines que creemos o consideramos que deberían ir. ¿Quién no se ha cruzado alguna vez con alguno con aspecto de delincuente o drogadicto que les ha pedido dinero? A lo mejor realmente no era un drogadicto, pero le juzgamos por su aspecto, desconfiamos porque estamos acostumbrados a desconfiar de aquellos que no se parecen a nosotros y por tanto no les creemos, incluso cuando es posible que realmente estén diciendo la verdad.

Juzgamos por el aspecto a las personas sin plantearnos las necesidades reales de esa gente. Incluso nuestro propio inconsciente nos traiciona. Yo mismo he tenido muchas veces que reprenderme por pensar mal de gente que anda removiendo por las basuras. Pues lo primero que me venía a la mente era: “que gente más guarra”.  ¿Que demonios sabré yo sobre la situación que ha llevado a esa persona a acercarse al cubo del Mercadona a recoger comida caducada? Y sobre todo, ¿Qué derecho tengo yo a juzgarlo? ¿No debería acaso juzgar al dueño de Mercadona por tirar tanta comida a la basura en lugar de por ejemplo donarla a comedores sociales? Al rico perdonamos lo que al pobre condenamos. Cuando normalmente las situaciones en las que incurre el rico suelen tener más falta de decoro y de ética que las del pobre.

Pero lo peor es que muchas veces no sabemos que hacer, no nos educaron para afrontar situaciones de pobreza. Tanta extrañas como propias. Solo nos educaron para ser “miembros útiles de la sociedad” que traducido al lenguaje económico vendría a ser que nos educaron para ser trabajadores y consumidores codiciosos que ansiaran tener más y más y tuvieran miedo de no tener nada.

Así no es de extrañar que seamos tan infelices. Hemos generado una sociedad que ignora la pobreza y cuyos miembros temen caer en ella, de manera que, cuando por circunstancias de la vida nos vemos abocados a ella, sentimos que una terrible desgracia se ha apoderado de nosotros provocando que algunos tomen la decisión más drástica, la de quitarse la vida.

Quizás sería bueno que en las escuelas, en los institutos se mostraran situaciones de pobreza, que los niños estuvieran en contacto con personas que no tienen techo o comida algunos días, para que comprendieran, cuando fueran mayores, que bajo este sistema, no todo el mundo, por desgracia, tiene las mismas oportunidades. Claro que así conseguiríamos sociedades más preocupadas por otras cosas que el dinero, cosa que al propio sistema no le interesa. Puede que la clave del funcionamiento del sistema sea la terribilización de la pobreza.


6 comentarios:

  1. Perfecto, efectivamente la estadística de suicidios no se publica por miedo al efecto contagio, cosa que no se hace con la violencia de genero. Y es verdad no estamos educados para ver la pobreza "contigua" que nos revela la miseria de nuestra sociedad. Pero la de otros "pobres" países si la vemos para ocultar nuestra propia miseria.

    Saludos.

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  2. En la pobreza, como en la mayoría de las cosas, hay grados. Aquí hablas de la pobreza extrema, o miseria, en la que las personas no tienen acceso a las necesidades más básicas: falta de vivienda, hambre, enfermedad. Luego estamos la gran mayoría de pobres, a los que nos cuesta llegar a fin de mes y que, si bien no nos falta lo más básico, sí que nos tenemos que privar de muchas necesidades secundarias. Lo que tienen en común ambos tipos de pobreza, es que ninguno es capaz de generar un patrimonio, es decir, todo lo que consiguen ganar se consume en satisfacer necesidades.

    Solucionar el problema de la miseria en una sociedad desarrollada no es difícil, sólo hace falta voluntad política. En cambio la pobreza es estructural, innata al sistema capitalista en el que vivimos.

    Sin embargo, como nuestra sociedad tiene como valor -heredado del cristianismo- la caridad, parece que el mendigo tiene su función social ya que canaliza la necesidad de algunas personas de limpiar una mala conciencia con obras de caridad.

    Podríamos preguntarnos qué es mejor para ayudar a los que padecen miseria: ¿ofrecerles protección pública con albergues, comedores y ropa, o dejar que se las busquen pidiendo limosna? ¿tal vez ambas cosas? ¿qué posibilidades se les ofrece para salir de tal situación -formación, rehabilitación, terapias-?
    ¿Y qué sería más beneficioso para el conjunto de la sociedad, evitar la miseria como han hecho en Suiza, o mostrarla, para que podamos lavar nuestras conciencias?

    Tratar este tema con seriedad puede herir muchas sensibilidades. Fíjate como tú mismo tratas de justificarte el por qué no les has dado una limosna al que la necesitaba. Dices que sería insuficiente, o bien se trata de un engaño. Si se trata de un engaño es un poco lamentable tener que vivir así, y si todo el mundo pensara que ese euro es insuficiente, nadie lo daría, y el mendigo moriría de hambre o se dedicaría a robar. Si siguen vivos es porque tienen tu euro y el de algunos más. Ya ves, sólo dabas una excusa, porque en realidad piensas que lo moralmente correcto es ayudar al necesitado, pero al mismo tiempo sospechas que la limosna no es la mejor manera de hacerlo. Si lo dices a las claras, habrá gente que te tache de inhumano e insensible, o sociópata. Te dirán cosas como que sí, que la ayuda social del estado está muy bien, ¿pero cómo eres capaz de no darle un mísero euro cuando ves lo mal que lo pasa esa persona?

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  3. Hombre, yo hablaba más de su conjunto. Efectivamente parece un poco hipocrita no dar un euro a aquel que lo necesita? Pero si empiezas a pasear por las calles es que como te pares a darle un euro a cada mendigo es que te arruinas. Sobre todo que ahora con la crisis ha crecido tanto el número.

    Suena a justificacion muy pobre, pues sí. Pero a mi me gustaría poder tratar a todos por igual y yo creo que esa es una tarea colectiva y que debe ser llevada desde el Estado, no una actividad privada aunque este muy bien que haya organizaciones que lleguen alla donde la ayuda pública no llega o no sabe como llegar.

    En el fondo pienso que a los gobiernos les conviene ocultarla o exhibirla segun en el momento economico. Más que nada para azuzar a aquellos que temen caer en ella y que aceptarían situaciones que en otras circunstancias no harían.

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  4. Je, pues esperaos que ésta noticia es lo más divertida para ser generosos. Me he quedado alucinado leyéndola.

    http://www.ideal.es/granada/20120915/local/granada/solidaridad-maquiavelica-201209150008.html

    Hay que ser cabrón para intentar conseguir socios para sus ONGs utilizando los mismos métodos que ellos mismos denuncian. Desde luego, el que esté libre de pecado que tire la primera piedra.

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  5. Por otro lado, pues sí, hay mucha razón en el que dice que el que es más rico no es el que más tiene, sino el que menos necesita.

    Nos han metido bien en la cabeza eso de la ecuación riqueza=felicidad. Y así nos va.

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  6. Entrada muy grande desde mi punto de vista y lo dice un ex estudiante en paro que éste año no ha podido cursar unos estudios de FP Superiores porque la nota de corte no le daba (año "sabático"). Actualmente que uno tiene tiempo libre, mucho, personalmente reflexiono y es un tema de tantos a los que uno no para de darle vueltas. Una excelsa entrada por no hablar de algunos comentarios que están muy bien elaborados.
    Enhorabuena por tu blog y por esta entrada. Sigue así.
    PD: Esta entrada me recuerda mucho a un fragmento de este excelso discurso
    http://www.youtube.com/watch?v=pcYUJjDIuN8
    Y sé que en el banner está puesto de forma explicita que nada de señas políticas pero creo que cuando toca el tema de la pobreza no deja indiferente a nadie.

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