
No se si serán aficionados a los coach de cuatro, como lo soy yo, pero quizás hayan visto alguna vez el programa de “Ajuste de Cuentas”. En el se atiende cada semana a familias con una situacion financiera muy precaria, dandoles consejos de todo tipo para poder salir adelante y pagar sus deudas.
Siendo la intención del programa buena, el programa es criticable en muchos aspectos, como por ejemplo el hecho de que a menudo acuden en ayuda de familias con ingresos relativamente altos. Claro que también es verdad que si acudieran en auxilio de familias mileuristas, poco consejo podrían darles dado que estos son los maestros del ahorro. No porque hayan sido mejor entrenados, es que no tienen más remedio que serlo si quieren comer.
Pero dejando de un lado las críticas, llama poderosamente la atención de este programa la escasa educación en materia de economia de muchas familias.
No hablamos de cálculos de TAE, ni tablas de amortización de préstamos, ni complejas previsiones presupuestarias. Es que muchas familias no saben lo que gastan y mucho peor, no saben siquiera lo que ingresan.
Así y con razón, los problemas matrimoniales que muchas familias experimentan se trasladan al ámbito economico y viceversa. Esa incapacidad manifiesta de ahorrar se traduce pues en peticion de créditos y préstamos que prolongan artificialmente la calidad de vida que muchas de estas experimentaban y que por problemas puntuales, han perdido.
La solución planteada entra de la lógica aplastante pero aún siendo tan obvia, a estas les sorprende. Aumentar ingresos y reducir gastos. Todo el programa gira en torno a técnicas para maximizar ingresos y minimizar gastos para equilibrar sus presupuestos.
La ignorancia en temas de economía que manifiestan estas familias me lleva a pensar si quizás no habría que introducir algun tipo de asignatura en las escuelas sobre economía doméstica.
No, no hablo de enseñar a los niños a maximizar curvas de utilidad y dibujar restricciones presupuestarias. Hablo de enseñar a los niños que son los ingresos, que son los gastos, que es un préstamo y cosas pragmáticas que eviten que cuando sean mayores, sean víctimas de engaños bancarios financieros.
No puede ser que muchos vayan a un banco a pedir dinero y no tengan ni la más mínima idea no ya de que tipo de interés le están aplicando (porque a veces es dificil saberlo) sino siquiera distinguir un prestamo fijo de uno con cuota variable.
Sino nos seguiremos encontrando casos tan desastrosos, como los que plantea este programa de personas con ingresos medios o altos que por su inopia financiera, acaban al borde de la bancarrota.
Terminando quisiera añadir que ya que aprovechamos para pedir introducir cultura pragmática en la escuela, sería también bueno que a los niños les enseñaran otras asignaturas. Un buen ejemplo sería la cocina. Esta podría ayudar doblemente a los niños, primero a preparase cuando sean mayores y deban vivir solos, y segundo, y quizás más importante, a prevenir problemas de salud por la peligrosa ingesta de preparados del super. Esta no es una petición original, ya que muchos cocineros lo apoyan, pero me pareció apropiado añadirlo.