domingo, 18 de mayo de 2008

Desaceleración o bajada, según conveniencia

Tiene gracia como en política se llega a manipular el lenguaje a conveniencia para suavizar o radicalizar un aspecto que te puede perjudicar o que te beneficia claramente. Y es que nos hemos acostumbrado que lo que el PP denomina crisis económica, el gobierno socialista lo califique de suave desaceleración. Y es que técnicamente ambos tienen razón, pero según sea el punto de vista, conviene más decir una cosa u otra.

Pero es curioso lo que pasó el otro día cuando escuché una declaración del propio Solbes hablando del ultimo dato de inflación. Y es que calificó como bajada de precios que estos pasaran de crecer un 4,5% a un 4,2% cuando en su momento calificó de desaceleración el paso del crecimiento económico del 3,5 % al 2,7%.

A ver, ¿en que quedamos? ¿Desaceleración o crisis? Si se califica de desaceleración económica lo que estamos viviendo (que técnicamente es cierto) entonces los precios no han bajado, se ha desacelerado. Pero si decimos que los precios están bajando, entonces, la economía también lo está haciendo ¿no?

A ver, lo que yo entiendo por desaceleración es una reducción de la tasa de crecimiento de un factor, mientras que por una crisis entiendo yo por una reducción del factor en sí, ya sean precios, producción, etc...

Entonces, técnicamente estamos en una desaceleración económica y una desaceleración de los precios. Los precios no están cayendo, los precios para nuestra desgracia crecen, quizás algo menos, pero siguen creciendo. ¿Por qué entonces se le denomina bajada? ¿Por que suena mejor?

¿No les parecen absurdas estas contradicciones? No sé francamente a quien pretenden convencer. Todos sabemos el momento económico que estamos pasando. ¿Que más dará si es una desaceleración o una crisis? No nos importan los tecnicismos, nos importa que se hagan cargo de la situación, que la afronten de una vez y le pongan remedio.

Señor Solbes, déjese de maquillar la realidad y afróntela. 400 euros no arreglan nada.

2 comentarios:

  1. Todos esos intentos de engañar al personal de si suben o bajan los precios sólo sirve para atraer al especulador.

    El currante no se plantea invertir en una vivienda (aunque le hayan convencido de que su casa, más que una necesidad, es una inversión). Quiere comprar una casa porque entiende que es más seguro que vivir en una de alquiler y más barato a la larga. Y está dispuesto a hacer los mayores sacrificios de su vida para conseguirla... pero cuando ni por esas te llega el dinero, no compras.

    Los especuladores han sustentado su negocio porque tenían seguro que, al final, algún pardillo acabaría comprando la casa. Ya no. Así que como todo depende (en este momento) de si el currante se la puede comprar, de si le llega con lo que gana, todos estos intentos de hacernos creer que la cosa va bien o mal, que nos animen a comprar o a no hacerlo, son absurdos.

    ¿Quieren que compremos casas? Que nos suban los salarios en condiciones.

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  2. Ni desaceleración ni crisis: derrumbe. Esto es increíble. El castillo de naipes construido por el PPSOE en los últimos 20 años se lo está llevando por delante la liviana brisa de los intereses al 4%. No por imprevisto, que no lo era, no puedo dejar de estar estupefacto, viendo cómo compañías teóricamente fuertes se están viniendo abajo de esta forma. ¿Qué pasará si arrecia la inflación y Trichet decide subir los tipos otra vez? Me da miedo pensarlo. Puede haber mucho dolor, indignación y sangre al descubrirse la realidad de esta estafa piramidal, en el fondo lo ocurrido no se diferencia tanto de la estafa de los sellos de Afinsa/Fórum Filatélico.

    Posiblemente los restos del sector inmobiliario español nunca se recuperen de la ristra de quiebras y bancarrotas que estan en marcha. El mito está roto: la vivienda baja, y más de uno lo está descubriendo con horror. Desde luego y por suerte, nada volverá a ser igual, sobre todo si la situación entra en el subconsciente de las personas. Incluso puede que, al haber llegado tan lejos la avaricia de muchos, tengamos, como he leído por ahí, vivienda pública (de tipo básico) semigratuita a largo plazo (ojo, a bastante largo plazo). Eso si no paran en seco las construcciones: mientras más construyan por inercia, más cercano será ese horizonte, todavía lejano pero esperanzador, de vivienda pública semigratuita, hace no mucho imposible.

    Y de acuerdo que con 400 euros no se arregla nada. Ese 19% de PIB español relacionado con el hipertrofiado sector ladrillero requiere un arreglo muy urgente. Una diversificación más seria de la economía es la gran asignatura pendiente de la era democrática en España. Si no se trata de cambiar, y no hay adaptación, se seguriá igual, ahondando en la situación, y más cercana la posibilidad que comentaba antes. Pero lo serio sería arreglar las deficiencias. Y ponerse a arreglarlas YA .

    Saludos.

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