sábado, 15 de noviembre de 2008

Refundar el capitalismo: otro Bretton Woods

Hoy mismo, cuando se haya publicado este artículo y si mi calendario no falla empezará la reunión económica más importante desde hace 64 años. Allá donde se pondrán las bases de en teoría un nuevo capitalismo.

Esta reunión, que recuerda a la de Brettón Woods debería de poner las bases de un nuevo sistema e iniciar el camino hacia la recuperación económica tras lo que nadie duda que ha sido la crisis más devastadora desde la gran depresión. Como la anterior de 1944, vuelve a reunir a los grandes gobernantes del mundo. Aquellos que reúnen las mayores riquezas de la tierra.

Y aunque es una reunión ampliada al G20 que engloba a economías prósperas y traerá también grandes potencias excluidas del G8 como España, esta reunión adolece de una falta total de seriedad.

En primer lugar porque el organizador de esta megacumbre, Estados Unidos, de manos del viejo presidente George Bush, es también la responsable de originar la crisis. Poner en manos de un neoliberal, la batuta del nuevo escenario mundial es absolutamente irresponsable.

En segundo lugar solo se han invitado al G20, al G8 y unos pocos países más privilegiados (como España) por su terquedad. Teniendo en cuenta que el mundo consta de más de 200 países es una burla. No puede ser que los destinos del mundo lo decidan solo entre unos pocos. Esta es una cumbre con consecuencias globales, que afecta a todos por igual, independientemente de cuan rico seas o cuantos habitantes tengas.

Se hace como siempre de espaldas de las Naciones Unidas. Esta cumbre debería de ser una cumbre global para todos y al amparo de un organismo supranacional. No una cumbre multilateral donde unos pocos deciden. Aunque era esperable que los países ricos, que dirigen la ONU y todos los organismos supranacionales de tipo económico decidieran.

Hay de fondo una enorme hipocresía global que se refleja en el actual modelo económico existente. El comercio mundial no está 100% liberalizado y refleja fuertes asimetrías que favorecen los intereses de los ricos. Los productos industriales se pueden librecomerciar pero los agrícolas (aquellos donde los pobres tienen ventajas evidentes) no.

El fondo monetario internacional y el banco mundial, responsables de las finanzas globales y de los prestamos a los países más pobres (respectivamente) no han sido capaces siquiera de enfrentar esta crisis (y menos aún de ayudar a los más pobres). Y para más hipocresía no aplicaron las mismas medidas a todos.

El FMI (que todo el mundo sabe que está controlado por las grandes potencias) aplicó siempre medidas de corte neoliberal para tratar los problemas económicos de los países que acudían a los préstamos de emergencia. Argentina y otros países de América latina pueden dar buena cuenta de ello. Las obligaciones financieras y las medidas impuestas obligaban a reducir de forma brutal el gasto social en los países en bancarrota condenando a la miseria a una generación.

Y ante la crisis actual callan como putas. Disculpen la ordinariez pero es una vergüenza. No callaron cuando obligaban a reducir la sanidad y matar de hambre a millones de humanos cuando sufrían devaluaciones, reestructuraciones y otros eufemismos para salir de sus crisis. Pero ahora, cuando salen cientos de planes para rescatar los bancos de los ricos, callan.

Callan porque fueron responsables de esta hecatombe, los organismos pero sobretodo los países que los controlan. Que fácil es volverse keynesiano cuando el amenazado es tu propio benefactor. Keynesianismo bancario deberían llamarlo.

Cambiar de modelo consiste en apostar por algo nuevo no en refundar lo viejo. Lo viejo ha fracasado, hay que encontrar nuevas soluciones. Eliminar las viejas instituciones, las viejas reglas y empezar de cero. Eso sería valentía y buen hacer.

Buscar un gobierno mundial que represente verdaderamente a la humanidad y no un gobierno títere en manos de los caprichos de los poderosos para que hagan lo que les convenga a ellos.

Pero estoy casi seguro de que no será así. Seguirá primando lo de siempre. Solo hay que ver el formato de la reunión, el lugar y quienes estarán ahí.

Algo más ha de cambiar y no precisamente arriba.

P.D. Penoso que en España lo que nos preocupe más de esta reunión es si vamos a estar.

2 comentarios:

  1. Anda, no sabía que este blog era tuyo. Pues a mí con todo esto del G-20 se me viene a la cabeza aquesto de Santiago Alba Rico:

    ¿Qué es una crisis capitalista?
    Veamos en primer lugar lo que no es una crisis capitalista.


    Que haya 950 millones de hambrientos en todo el mundo, eso no es una crisis capitalista.

    Que haya 4.750 millones de pobres en todo el mundo, eso no es una crisis capitalista.

    Que haya 1.000 millones de desempleados en todo el mundo, eso no es una crisis capitalista.

    Que más del 50% de la población mundial activa esté subempleada o trabaje en precario, eso no es una crisis capitalista.

    Que el 45% de la población mundial no tenga acceso directo a agua potable, eso no es una crisis capitalista.

    Que 3.000 millones de personas carezcan de acceso a servicios sanitarios mínimos, eso no es una crisis capitalista.

    Que 113 millones de niños no tengan acceso a educación y 875 millones de adultos sigan siendo analfabetos, eso no es una crisis capitalista.

    Que 12 millones de niños mueran todos los años a causa de enfermedades curables, eso no es una crisis capitalista.

    Que 13 millones de personas mueran cada año en el mundo debido al deterioro del medio ambiente y al cambio climático, eso no es una crisis capitalista.

    Que 16.306 especies están en peligro de extinción, entre ellas la cuarta parte de los mamíferos, no es una crisis capitalista.

    Todo esto ocurría antes de la crisis. ¿Qué es, pues, una crisis capitalista? ¿Cuándo empieza una crisis capitalista?

    Hablamos de crisis capitalista cuando matar de hambre a 950 millones de personas, mantener en la pobreza a 4700 millones, condenar al desempleo o la precariedad al 80% del planeta, dejar sin agua al 45% de la población mundial y al 50% sin servicios sanitarios, derretir los polos, denegar auxilio a los niños y acabar con los árboles y los osos, ya no es suficientemente rentable para 1.000 empresas multinacionales y 2.500.000 de millonarios.

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  2. Kesher, ¿eres poeta o economista?

    A la hora de hablar del FMI os recomiendo leer "El malestar en la globalización", de Stiglitz. Muestra muy bien las carencias y, en algunos casos avergonzantes, de este organismo.

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