miércoles, 17 de diciembre de 2008

Desiertos de Cemento


España vivió en los últimos 15 años una espectacular burbuja inmobiliaria. La especulación en el mercado inmobiliario tuvo el efecto de disparar los precios haciendo que creciera la especulación y la construcción y disminuyera la demanda real de vivienda por la imposibilidad de acceder a esta.

La consecuencia de todo esto fue la aparición de multitud de pisos vacíos, primero en los núcleos urbanos y posteriormente, con el desarrollo de nuevos proyectos urbanísticos, en la periferia.

Poco a poco aparecieron los llamados barrios fantasma donde la mayoría de las viviendas estaban vacías. Con la crisis económica este fenómeno de los desiertos de cemento se ha agudizado. Al no venderse las casas por haberse hundido la demanda, ni especuladores inmobiliarios ni promotores-constructores pueden vender sus enormes stocks de viviendas

Resulta ciertamente inmoral que habiendo enormes necesidades de vivienda entre la población, haya tantos y tantos pisos vacíos. Y no solo eso, sino que encima están concentrados como un museo de la memoria en honor a la burbuja inmobiliaria.

No hay que olvidar tampoco las tremendas consecuencias medioambientales que esto ha causado. Que los precios no pararan de crecer provocaba que a los ayuntamientos les resultara más económico edificar vivienda que poner zonas verdes. Y aunque algunas veces se hiciera de forma legal, resulta intolerable que no se planificaran más espacios verdes y de ocio. Ahora la mayoria de las ciudades españolas resultan asfixiantes para el ciudadano medio que tienen que aguantar concentraciones de población, trafico y humos cuyas consecuencias en la salud superan con creces los beneficios supuestamente sociales de edificar vivienda.

Aún con todo, no hay que olvidar que en muchos de estos barrios viven personas, aunque sean pocas, que encuentran enormes dificultades para desarrollar su vida cotidiana por la falta de todo tipo de servicios públicos y suministros. Problemas como la falta de iluminación, de transportes al centro, de ausencia de todo tipo de tiendas, etc… son algunos de los que tienen que afrontar estos solitarios vecinos.

¿Pero que hacer con estos desiertos de cemento?

La existencia de estos barrios plantea un problema muy complejo y difícilmente solucionable. En primer lugar habría que plantearse si verdaderamente merece la pena la existencia de estos barrios o sería mejor suprimirlos y realojar a la escasa población existente.

En el caso de eliminarlos se podrían sustituir por zonas verdes en una especie de resarcimiento a la naturaleza por el daño causado. El problema sería como llevarlo a cabo. Por el método forzoso plantearía terribles problemas legales que podrían colisionar con el derecho de la propiedad privada. Por el método voluntarista podría demorarse eternamente el total desalojo. Evidentemente habría que resarcir económicamente a las victimas pero ¿que pasaría si algún vecino se negara en redondo a marcharse? ¿Se podría recurrir a la nacionalización de estas?

En el caso de permitir la existencia de estos barrios habría que solucionar tanto el problema de los pisos vacíos, como el de las viviendas sin terminar, así como también el de los suministros básicos. Todo esto requiere fuertes inversiones económicas que no todos los ayuntamientos pueden costear.

Conseguir acabar con los pisos vacíos es quizás el problema más difícil de solucionar en una economía de mercado. Habría que buscar métodos de intervención directa o de incentivación indirecta para que estos pisos acabaran en manos de quien realmente los necesita. Ahí podrían entrar toda la saca de soluciones que hemos planteado en este blog.

Los pisos inacabados plantean también problemas en el sentido de que se encuentran en cierto limbo legal. Son terrenos de propiedad privada que por quiebra de un constructor se encuentran en un concurso de acreedores. Si bien el ayuntamiento no puede intervenir directamente puede tratar de resarcir económicamente a los acreedores y hacerse con los terrenos para poder acabar con estas viviendas.

El tema de los suministros debería solucionarse de forma pareja al tema de las casas vacías. A medida que estas casas fueran ocupadas tendría más sentido económico la finalización de las obras ya que el coste por ciudadano sería cada vez menor.

Por último hay que resaltar que este problema es una consecuencia del modelo de desarrollo urbanístico especulativo elegido. Por tanto tendría sentido evitar que en el futuro estas situaciones se repitieran ya que suponen una autentica inmoralidad y un desperdicio económico intolerable.

2 comentarios:

  1. Este es un artículo muy bueno, os felicito. Quería comentaros que aunque antes era una utopía pensar que habría una crisis inmobiliaria, lo ocurrido en nuestro país ha demostrado que todo es posible y que todos, familias, parejas, jóvenes, nos vemos afectados. Justo he leído un artículo en http://buscandovivienda.com/blog/ donde se habla de los problemas que afrontamos los jóvenes que queremos nuestros pisos de solteros, inclusive los que se benefician con la Renta Básica de Emancipación han tenido problemas.

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  2. Muchas gracias, siempre se agradece un comentario amable :D

    Sinceramente no creo que fuera una utopía pensarlo, pues los políticos conocían bien la realidad, pero no hicieron caso a las señales y todos se montaron a la burra del España va bien

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