
Y en el tema de la guerra civil española y el franquismo, por desgracia, esta tendencia se hace muy patente. Y a riesgo de parecer un tanto frívolo pues los sucesos acontecidos durante estos periodos fueron lamentables, el recuerdo rencoroso de esta época nos hace daño a todos.
Cierto es que es bueno mirar atrás y reconciliarse con el pasado para superar el futuro. Pero cuando una sociedad no es capaz de mirar atrás sin rencor, sin comparar quien hizo más daño, quien mato más, por pura cuestión ideológica, en ese caso es mejor, al menos aparcar el pasado.
Por supuesto que unos defendieron una causa más legítima que otros y por supuesto que unos mataron más que otros, pero si cada vez que afrontamos el recuerdo del pasado, solo pensamos en clave de venganza, en lugar de afrontarlo como una reconciliación nacional, lo mejor en mi opinión es aparcar la cuestión.
Las leyes que miran al pasado, que levantan viejas heridas, causas políticas contra personas que por fin murieron, que son susceptibles de manipulación política, no merecen ser desde mi punto de vista llevadas a cabo.
Otras sociedades necesitaron menos tiempo para curar sus heridas como el caso alemán. Probablemente debido a que las atrocidades cometidas, numéricamente y cualitativamente hablando fueron mayores o por el impacto más internacional que estas tuvieron. O simplemente porque no llegaron a enfrentar a una sociedad dividida en dos como en el caso español. Pero el hecho es, que los alemanes fueron capaces de mirar atrás todos juntos, de avergonzarse de su pasado y de pedir perdón sin generar polémicas políticas ni divisiones ideológicas importantes.
Pero en nuestro caso, en el que no somos capaces de tratar estos asuntos, sin levantar el recuerdo de las dos Españas, de enfrentar ideologías políticas dispares, ni siquiera 70 años después, quizás sea el momento de olvidar para quizás en el futuro volver a recordar. Para que, cuando seamos capaces de no repetir los errores de nuestros antepasados, aprender la valiosa lección que nos enseñaron.