jueves, 7 de mayo de 2009

La palabra maldita

Para los políticos en general, vivan donde vivan, las palabras que evitan a toda costa pronunciar en cualquier campaña política son: "subida de impuestos".

Esto no deja de ser curioso puesto que, con más o menos frecuencia todos los gobiernos, a lo largo de todas las épocas, de una forma más o menos explícita siempre han aplicado estas subidas.

Se deduce por tanto de este hecho que subir los impuestos ha calado en el electorado como algo impopular, negativo. Cuando una subida de impuestos no necesariamente tenga que ser algo que les afecta o que repercuta negativamente.

Pongamos por ejemplo que un gobierno cualquiera, me da igual la ideología, ofrece a los ciudadanos dos alternativas:
  • Subir los impuestos a todos, de forma proporcionada en función de lo que ganan, a cambio de mejorar la sanidad pública y la educación.
  • Bajar los impuestos en cuyo caso deben renunciar a una sanidad y educación públicas.
Pues aunque parezca extraño en la mayoría de las ocasiones se prefiere la segunda opción a la primera, a pesar de que hablando de proporciones, a la mayoría de los ciudadanos la subida de impuestos les beneficia más que el coste adicional que deben soportar.

Este beneficio social se acentúa más cuanto más progresivamente se aplican los impuestos. Es decir, si el sostenimiento de las arcas recayera especialmente en las clases más adineradas, sería más personas las que se beneficiarían economicamente que las que se verían perjudicadas. Se estima que en un sistema impositivo progresivo el número de contribuyentes que se beneficiarías, ceteris páribus, de esta situación sería en torno a un 90 % del total. Es decir, solo habría un 10 % de personas que pagarían más impuestos que los servicios que reciben por estos.

Pero a pesar de este aparente beneficio economico y social, las palabras "subir impuestos" han calado entre el proletariado como algo visiblemente negativo. No extraña entonces que los partidos que prometen bajadas de impuestos sean por lo general, más propensos a ganar elecciones en ausencia de otros factores decisivos.

Y es que por lo visto satisface más una devolución de un impuesto que una mejora proporcionada de un servicio público. O más probablemente se deba a que lo primero es más visible que lo segundo.

La realidad sin embargo es que estas bajadas de impuestos que se venden electoralmente, luego resultan ser falsas, o estar maquilladas. Pues por lo general ocurre que ante déficits o falta de recursos se suela optar por compensar con una carga impositiva más disfrazada u oculta. Aparecen pues tasas, impuestos especiales y demás medidas que lo que hacen, para desgracia de las clases más desfavorecidas, aumentar su carga tributaria, convirtiendo un modelo justo en un modelo regresivo.

2 comentarios:

  1. Parece que esto tiene algo que ver con el comportamiento animal de las masas.

    Cuando te paras a pensarlo, resulta obvio que al trabajador medio, es decir, a ti que lees esto (con un 90% de probabilidad), le favorece una subida de impuestos progresiva. La del IRPF, vamos.

    Pero como en tantas otras cosas, actuamos sin pensar. Y cuando no se piensa (99% de los casos) sucede lo siguiente:
    - Se sobrevalora lo inmediato sobre lo futuro
    - Se sobrevaloran las pérdidas sobre las ganancias, y
    - Se sobrevalora lo seguro sobre lo probable.

    Esto da para un artículo, jeje. El caso es que, a pesar de estos comportamientos irracionales, hemos conseguido sobrevivir...

    Los lemmings también, dicho sea de paso.

    ResponderEliminar
  2. Un ejemplo de lo que propones, Tremen, está en Suecia. Suecia tiene uno de los tipos impositivos más altos de Europa, pero tiene una de las coberturas sociales más efectivas. Además, aunque los doblen a impuestos, tienen un nivel de vida similar al nuestro, con unas infraestructuras mucho más eficaces, pese a que tienen 5 veces menos población que nosotros, y algo menos de superficie. Además, pese a que (en teoría) con los impuestos tendría que haber menos dinero circulando, tienen unos precios similares a los nuestros, lo que significa que hay generación de riqueza suficiente con una cobertura social que permite uno de los primeros lugares en el Índice que Desarrollo Humano.

    De todas formas, lo que habría que ver es si ese dinero sirviese para algo. A mí me fastidiaría (por no decir una palabra más fuerte) que el dinero de mis impuestos aumentados no se fuese por la alcantarilla, como tengo la sensación de que sería así. Y la verdad, con los últimos escándalos como precedente, no me hace mucha gracia confiar más dinero a estos personajillos...

    ResponderEliminar

Los comentarios fuera de tono, con contenido insultante u ofensivo, ya sea a los autores, como a cualquier participante, serán borrados de inmediato.

Es posible discrepar y ser educado a la vez.

Buscar en este blog

Historias relacionadas

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

Recibe las ultimas novedades por email