martes, 24 de julio de 2007

El bolso de la Pantoja

Nosotras las mujeres en general nos gusta tener un bolso donde poder llevar todo lo que necesitamos sin tener que recurrir a los incómodos bolsillos de un pantalón, o menos frecuente, de una falda. Según si eres más previsora, o te guste tener determinadas cosas a mano, el tamaño del bolso será más o menos grande. Pero una cosa es cierta, aunque empieces por un bolso pequeño donde solo caben las llaves un monedero y el carnet, al cabo de unos años llevarás por lo menos un bolso dos veces más grande que aquel con el que empezaste. Porque aparte del carnet de identidad, llevas la tarjeta del bonobús, más adelante empezarás con la tarjeta de crédito, la foto de la pareja, quizás algún santo o virgen por si acaso, carnet de la biblioteca, de conducir, carnet de socia de tiendas de cosmética, ropa, etc. Aparte empiezas a añadir el móvil, un paquete de pañuelos, en verano el abanico, una compresa o tampón para esos días, algunas toallitas, un peine, un cepillo, los polvos de la cara, el carmín de labios, las gafas de sol, las de leer, una botellita para cuando hay sed, un bolígrafo, un lápiz, una libreta... Y así hasta un largo etc. de elementos de los cuales te resulta cada vez más difícil prescindir. Entonces con toda esa parafernalia montada en el bolso, os llega un agente de la autoridad y os pide la documentación. Y como siempre el carnet casualmente salió de la dichosa cartera y cayó a las simas de nuestro querido bolso.

Pero, ¿Y si la mujer en cuestión fuera Isabel Pantoja y su ya más que famoso bolso? Todos nos acordamos de él, y de los billetitos que llevaba dentro. No quiero entrar en detalles de si ese dinero verdaderamente era legítimo o no, pero el espectáculo de la búsqueda del DNI perdido sería bien cómico. Como muestra un botón:

"Mmm, vaya, mi lápiz de labios.... espera.... a ver que tenemos aquí: el peine, ¡ah sí! los 2500 pa la susuki de mi niño,... un paquete de pañuelos, ¡uy! olvidé pagarle al fontanero los 1000 que le debía... el ticket de la tintorería... un espejo... ¡vaya por dios! de ésta no me acordaba, los dineros de la reserva del concierto suspendido, a ver son cinco billetes de quinientos, quince de cien, bien, vale... ¿y este sobre? Ah bueno, la reserva del restaurante para el cumpleaños de mi marido, espere... el móvil... el abanico... ¡leñes! ¿Y estos 10000? ¡dita sea! la cochera, hoy tenía que ingresarlos en el banco para pagarla... el carnet... ¿donde lo habré puesto?..."

Desde luego esta escena descrita sería lo que ocurriría. Y encima, con el invento de los billetes de quinientos una persona puede llevar sin abultar demasiado el valor estándar de una casa, por ejemplo, 300 billetitos fucsias. Señoras, yo les digo, cuidado con sus bolsos o sus maridos los verán más cómodos que un maletín. Y además un escondite perfecto, porque con tanta cosa que llevamos... ¿quien se iba a fijar en unos papeles de color rosado-violáceo?

2 comentarios:

  1. Podrías explicarlo de forma que lo entienda, es que es muy complicado.

    FELICIDADES POR ESTE MAGNIFICO BLOG SEÑORES

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  2. mmmmmm, pues no sé, mejor que te explique la señora xD

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