miércoles, 18 de julio de 2007

¿Sobornos o Relaciones Públicas?

Últimamente han salido muchas noticias sobre los casos de sobornos a autoridades políticas por parte de las empresas inmobiliarias. Y como profesional formada en ramas de marketing y empresariales, esto me ha llevado a preguntarme: ¿Hasta que punto es válida la herramienta de relaciones públicas en una empresa promotora?

Toda persona que ha estudiado marketing ha oído hablar de las famosas 4 p's: Product (Producto), Price (Precio), Promotion (Comunicación), Place (Distribución). Dentro de la comunicación nos encontramos entre otras las siguientes herramientas: publicidad, promoción de ventas, relaciones públicas y fuerza de ventas.

En las relaciones públicas, lo que se pretende es realizar una serie de actuaciones diseñadas a la promoción o protección de la imagen de una compañía o de un producto. Concretamente en las empresas inmobiliarias se pretende fomentar una imagen positiva de la empresa y una actitud favorable a la compra de la vivienda o alquiler. Por lo tanto es bastante común en todas las empresas, que llegada la navidad se dediquen gran parte de las energías a enviar agradecimientos mediante felicitaciones de navidad corporativas, regalos de empresa, cenas, etc. Con esto el objetivo es agradecer los favores que han tenido con nosotros proveedores, clientes, etc. y hacerles llegar un detalle que muestre nuestra consideración hacia ellos. Después de todo son regalos hechos sin ningún ánimo sino el de mejorar la imagen de cara al exterior.

Sin embargo, hay un problema bastante grande y es saber distinguir entre un regalo y un soborno. ¿Dónde ponemos la línea? Lo que está muy claro es que si el regalo se hace como consecuencia directa de un trato de favor, y este trato de favor ha sido en detrimento de la libre competencia y fuera de la legalidad, entonces es cuando empezamos a hablar de soborno. Pero hay muchos casos que no están muy claros. Quién nos puede asegurar que esa cesta de navidad tan cara entregada a cierto notario, o esas botellas de vino de vieja cosecha regaladas a cierto alcalde, no son simples detalles navideños y muestras de amistad, sino que en realidad esconden acuerdos ilícitos que otorguen ventaja a la empresa frente a sus competidores y frente al público en general.

Solo quiero terminar señalando que estoy a favor del uso de las relaciones públicas como herramienta eficaz de comunicación con el objetivo único de mejorar la imagen de la empresa. Pero jamás debería usarse como herramienta de soborno y chantaje para decantar la decisión de una autoridad en favor nuestro y en contra de otros, porque sinó estaríamos apoyando la política de "gana el que regala más caro". Después de todo un regalo de verdad se hace como muestra de cordialidad y gratitud, sin ánimo de esperar nada a cambio.

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